miércoles, 21 de diciembre de 2016

Lo que esconde la niebla.

Que mejor que mandar mi felicitación de Navidad el día del solsticio de invierno. Nos viene de los celtas esta celebración. Decimos adiós al Sol y damos la bienvenida a la oscuridad. Aunque este año, las fiestas me han pillado un poco por sorpresa, me pongo al día en un instante y ya estoy escuchando villancicos por el Spotify.
Os saludo desde la niebla más espesa, porque en tierras de Lleida, el invierno viene acompañado por las brumas de Avalon. Y lejos de estar triste por no ver el sol, aprovecho la intimidad que da la cortina blanca para entrar en las historias que esconde. Porque la niebla, para mí, va ligada a la magia, a los bosques de árboles enormes y a tesoros escondidos. En la niebla se esconde Jack el Destripador, Sherlock Holmes se inyecta heroïna y piensa con lógica y Charlie Brown y Snoopy ponen las luces al árbol. En la niebla se esconde Howgarts, y de noche un jinete sin cabeza busca venganza en "Sleepy Hollow". El invierno es para leer bajo una manta mientras ves el frío tras la ventana. Es una excusa para doblar las calorías diarias, porque digo yo que con las temperaturas bajo cero, ya se queman, ¿no?.
Es la época perfecta para ver películas que terminan en abrazos y cantos corales como "Que bello es vivir" o "Love Actually", es tiempo en que los ángeles obtengan sus alas, de ir a patinar sobre el hielo y hacer piruetas imposibles, mientras suena Diana Krall por el altavoz.
Y como se acercan las vacaciones, aunque este año todo caiga en fin de semana, es el momento de reencuentros, de ilusiones y de brindar.
Mis deseos para vosotros, que tenéis la paciencia de leerme cada vez que podéis, son sencillos. Pero no por eso menos importantes. Deseo que tengáis miles de mensajes en el whatsapp porque en el fondo eso es que alguien, ha pensado en vosotros, deseo que el día 22 apreciéis lo bueno que tenéis en vuestras vidas, porque sabéis que la lotería  puede tocaros de distintas maneras, deseo que en algún momento lloréis de emoción, porque ésta sea tan grande que se desborda en forma de lágrimas. Y sobre todo deseo que se cumpla alguno de vuestros sueños, no todos, porque si no, no os quedaría nada por lo que luchar. Y hasta aquí mi entrada un poco cursi del año, pero si no podemos ponernos cursis ahora, ¿cuándo podremos?
Os dejo con una canción que me encanta, aunque esta versión es un poco bizarra, pero es Navidad y nos encanta lo bizarro. Sed felices,y seguid a mi lado.




EL ÚLTIMO CAFÉ

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