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martes, 25 de abril de 2017

Instrucciones para disfrutar de un día de lluvia.

Segunda entrada del mes en que voy a hablar de lluvia, pero qué queréis estamos en Abril.
No sé que tiene la lluvia de primavera que me encanta. Creo que el mundo está dividido entre las personas que levantan la persiana y piensan: “¡Mierda, llueve!” y las que son como yo, que levantamos la persiana y disfrutamos de las lágrimas tras el cristal. Las personas como yo, aprovechamos la lluvia para hacer limpieza. El agua que cae del cielo en forma de diminutas gotitas te deja el alma brillante como si fuera de domingo por la mañana. Cuando llueve, tiendo a la introspección, dejo mi acostumbrado café y me paso al té, es algo que me viene de cuando leía Sherlock Holmes de adolescente. También hay películas de esas de manta y sofá que se viven diferente con banda sonora de lluvia. Una de mis preferidas cuando llueve es “Cosas que nunca te dije” de Isabel Coixet. Claro que esa también la asocio con un helado Hagen Dasz. Pero tendréis que verla para saberlo.
Los días lluviosos tienen un ritmo distinto. Las instrucciones para disfrutarlos son ignorar los comentarios a tu alrededor. Porque aunque llueva, la vida sigue y no puedes quedarte en casa viendo pelis o tomando té y escuchando a Leonard Cohen. Tienes que ir a trabajar, y sacudirte los pies cada vez que entras en un sitio, mirar con pena tu coche recién lavado (eso a mí me pasa poco, lo suelo llevar siempre lleno de polvo), y no alisarte el pelo (eso tampoco es un problema). Pero hay una sensación que gana a todas las quejas del mundo. Estás en la calle, no tienes paraguas y empieza a llover, te mojas y entras a una cafetería, al trabajo, a tu coche o a un supermercado, y de repente te sientes seguro y confortable. Sí, la lluvia nos regala sensaciones que no sabemos apreciar, por eso tiene tan mala prensa. No es que me guste toda la lluvia, me gusta cuando llueve bien. Sin prisa, con lentos acelerones de agua  y después del trueno y el relámpago, la calma. Como si fuera un concierto de jazz, desordenado e improvisado. Me gusta también cuando llueve lento, como si fuera el principio de una canción que sabes que te va a gustar. Pero lo que más me gusta de la lluvia, es que después siempre sale el sol. Y luego viene ese aroma a tierra mojada el llamado "Petricor", imposible de embotellar, en serio, se ha intentado. Si sois más atrevidos os aconsejo que os dejéis empapar por la lluvia y que ésta se lleve todas vuestras dudas.
Hoy hay previsión de cielos nublados y agua, en vuestra mano está disfrutarlo o no. Os dejo con la canción que lleva en mi cabeza desde ayer por la noche. Y que paradójicamente sueña con el sol californiano. Sed felices, aunque llueva.


lunes, 3 de abril de 2017

Abrirse a Abril

Primer lunes del mes de abril y aprovecho para explicar algunas curiosidades de las que me encantan. Por ejemplo, no sabemos a ciencia cierta de donde viene la palabra “Abril”, aunque nos han convencido que viene de la palabra “aperio” que se ve que en latín significa “Apertura”. Y nos viene de perlas, porque en Abril, el mes más cruel según T.S Elliot, que mezcla recuerdos y anhelos; pero también abrimos ventanas y sonreímos porque hemos creído vencer al frío y nos preparamos para la calidez de la primavera. Es el mes de las margaritas, mi segunda flor preferida, derrotada por la alegría de los girasoles veraniegos.
El día 14 es el aniversario del hundimiento del Titanic. Que fue muy triste por la tragedia humana, pero nos trajo más desgracias “a posterirori” como cuando James Cameron hizo una de las películas más aburridas que he visto en mi vida o Celine Dion se dedicó a cantar “My heart will go on”. Y debo decir que sí Rose, Jack cabía en la tabla de madera y lo sabes.
El día 1 se celebra el “April’s fool”, una especie de “día de los inocentes” para los anglosajones. Y el día 30 en algunos países europeos se celebra la noche de Walpurgis, o la festividad de Beltane para los celtas. La noche del 30 de Abril, antiguamente se ponía sal delante de las puertas y se protegía la casa con crucifijos a fin de evitar que entraran las brujas. Los orígenes de esta festividad, van ligados a una fiesta de la fertilidad y a la adoración de la diosa Waldborg. También dice la leyenda que las brujas aprovechaban esa noche para saludar a la primavera, jurar fidelidad a Satán, montar orgías y volar con sus escobas. Que, la verdad, suena a noche loca de "spring break" americano. 
Dejemos a las brujas y vayamos a otra cosa que no tiene nada que ver con abril. El negro absoluto. El Vantablack. Un material formado de nanotubos de carbono que es capaz de absorber la luz por completo y no dejarla salir, convirtiéndola en calor. ¿Para qué sirve? Pues la verdad es que a mi me ha fascinado, buscad las fotos en google, pero no tengo idea de sus aplicaciones prácticas, aparte de que yo necesitaba un poco de oscuridad para cerrar esta entrada tan primaveral y luminosa. 

Os dejo con música, como siempre, para que escuchéis lo mismo que yo ahora mismo. No me juzguéis, pero sí, me gusta esta canción. Abrid las ventanas de Abril y sed felices.


EL CREADOR DE DISTOPÍAS

  Tengo un amigo que ama las distopías. Escribe sobre ellas y parece que todo lo analiza con precisión quirúrgica, cuando lo imagino delante...