miércoles, 23 de septiembre de 2015

Autoestima, esa vieja zorra consentida.

Hace unos días pensaba que necesito un “coach” para mi autoestima. La tengo débil la pobre. Anda ahí, medio resfriada viendo caer hojas muertas en la acera.
Mi autoestima va tristemente ligada a pequeños gestos, como los “likes” y los piropos desde los andamios. Por cierto, que soy muy fan del piropo de andamio. De hecho, si paso por uno y no me dicen nada, soy capaz de volver atrás e increpar al albañil, a grito de “¿Estamos por lo que estamos o no?...Hombre que he pasado ya tres veces y ni un grito de rubia”.
Si cojo una revista y miro los anuncios de moda, voy directa al súper a comprar un tráiler de Biomanán. Por suerte, no compro revistas de moda. ¿Pero y si los hombres miran una revista de moda?, ¿Se sentirían igual?
En mi opinión, en eso son más listos que nosotras.
Pues resulta que una artista llamada Yolanda Domínguez, ha hecho un experimento. “Niños vs Moda”. Ha cogido a un grupo de críos, y les ha enseñado fotos de anuncios de ropa. Resulta que ante su inocente y virginal mirada, las mujeres parecen recién atacadas, enfadadas, borrachas, tristes y necesitadas de ayuda. Los hombres son superhéroes, o agentes secretos, incluso jefes inteligentes de una gran compañía.
Me encanta el experimento. Podéis visionarlo en el siguiente link.
Y eso me ha dado que pensar. En realidad, ¿cómo nos vemos a nosotros mismos?¿cómo nos ven los demás? ¿importa mucho? Pues hoy va de experimentos. Resulta que hace un par de años, una casa de cosméticos, hizo un interesante juego. Tu entras en una sala, donde un dibujante que no te ve te proyecta según tus indicaciones. Un momento después alguien te describe y vuelven a dibujarte. El lema del anuncio era: “Eres más guapa de lo que crees”. Os dejo el link.

Después de visionar los dos vídeos, he decidido que no quiero un “coach” para mi autoestima. Voy a entrenarla, para que crezca fuerte, no como una niña necesitada de mimos. Así, que tengo mucho trabajo. Os dejo hasta la próxima, y os mando deberes. Sed felices, porque en el fondo, no hay otra manera de estar guapos.


lunes, 21 de septiembre de 2015

"Un cartel y banderas de papel verdes, rojas y amarillas..."

No voy a hablar de política enfocada a las próximas elecciones del 27S. Tengo que decir que me toca un poco las narices porque resulta que tenía preparada una excursión para ese día y tendré que quedarme a votar. Olvidé el voto por correo. No voy a hablar de a quién debes o no debes votar. Pero no dejes de hacerlo. Vota porque no siempre has podido ejercer ese derecho. Participa porque se te necesita. Sí va contigo. Lo que se decida en parte es gracias a ti. No hablo de política. Así no me peleo con nadie. Sí, has leído bien, pelear, porque últimamente los nervios están tan crispados, que la gente te impone sus opiniones a gritos. Pero aunque no lo parezca, tengo mi criterio propio. Veo noticias, estudio candidatos, y sobre todo, mi manera de enfocar el voto cada vez que tengo que hacerlo, es ignorar la campaña electoral y mirar las decisiones y el trabajo de los partidos los últimos cuatro años. Me he equivocado alguna vez, pero os aseguro que me equivoco menos que la mayoría. Aunque eso, como todo, sea discutible.
Porque la campaña electoral, la comparo con la canción “Fiesta” de Serrat. ¿La conocéis? Esa donde todos son amigos durante la noche de San Juan, pero luego al terminar la noche todos vuelven a sus casas.  
Pues estos quince días previos a las elecciones para mí son una mezcla de esa canción y de un baile de máscaras.
La culpa no es de los políticos, la culpa es nuestra, por dejarlos actuar así. No olvidemos que los políticos al fin y al cabo trabajan para nosotros, y si no nos gusta como lo hacen podemos despedirlos. Por eso, el domingo que viene, iré a votar. Y espero que tú también lo hagas.
Dejo el enlace a la canción de Serrat. Con dos versiones, la censurada y la original. Y recordad, obras son amores y no buenas razones. Sed felices. Y responsables.



OBSOLESCENCIA PROGRAMADA.

La obsolescencia programada es un invento tecnológico. Para los pocos a los que no les suene la expresión imaginad que vais a una tienda y...