miércoles, 21 de diciembre de 2016

Lo que esconde la niebla.

Que mejor que mandar mi felicitación de Navidad el día del solsticio de invierno. Nos viene de los celtas esta celebración. Decimos adiós al Sol y damos la bienvenida a la oscuridad. Aunque este año, las fiestas me han pillado un poco por sorpresa, me pongo al día en un instante y ya estoy escuchando villancicos por el Spotify.
Os saludo desde la niebla más espesa, porque en tierras de Lleida, el invierno viene acompañado por las brumas de Avalon. Y lejos de estar triste por no ver el sol, aprovecho la intimidad que da la cortina blanca para entrar en las historias que esconde. Porque la niebla, para mí, va ligada a la magia, a los bosques de árboles enormes y a tesoros escondidos. En la niebla se esconde Jack el Destripador, Sherlock Holmes se inyecta heroïna y piensa con lógica y Charlie Brown y Snoopy ponen las luces al árbol. En la niebla se esconde Howgarts, y de noche un jinete sin cabeza busca venganza en "Sleepy Hollow". El invierno es para leer bajo una manta mientras ves el frío tras la ventana. Es una excusa para doblar las calorías diarias, porque digo yo que con las temperaturas bajo cero, ya se queman, ¿no?.
Es la época perfecta para ver películas que terminan en abrazos y cantos corales como "Que bello es vivir" o "Love Actually", es tiempo en que los ángeles obtengan sus alas, de ir a patinar sobre el hielo y hacer piruetas imposibles, mientras suena Diana Krall por el altavoz.
Y como se acercan las vacaciones, aunque este año todo caiga en fin de semana, es el momento de reencuentros, de ilusiones y de brindar.
Mis deseos para vosotros, que tenéis la paciencia de leerme cada vez que podéis, son sencillos. Pero no por eso menos importantes. Deseo que tengáis miles de mensajes en el whatsapp porque en el fondo eso es que alguien, ha pensado en vosotros, deseo que el día 22 apreciéis lo bueno que tenéis en vuestras vidas, porque sabéis que la lotería  puede tocaros de distintas maneras, deseo que en algún momento lloréis de emoción, porque ésta sea tan grande que se desborda en forma de lágrimas. Y sobre todo deseo que se cumpla alguno de vuestros sueños, no todos, porque si no, no os quedaría nada por lo que luchar. Y hasta aquí mi entrada un poco cursi del año, pero si no podemos ponernos cursis ahora, ¿cuándo podremos?
Os dejo con una canción que me encanta, aunque esta versión es un poco bizarra, pero es Navidad y nos encanta lo bizarro. Sed felices,y seguid a mi lado.




viernes, 25 de noviembre de 2016

El abismo que mira dentro de ti.

¿Alguien se ha parado a pensar en lo adictos que somos al miedo? Desde pequeños en el tren de la bruja o la casa del terror, de un poco mayores cosas serias, como las psicofonías en cementerios, la ouija o ya de adultos las películas y series del género. Nos encanta ese chute de adrenalina que nos hace pegar un bote del sillón.
Pero hay más. Esa sensación de miedo, es una sensación de poder cuando lo dominamos. Y al contrario, de impotencia absoluta cuando nos dejamos llevar por él.
¿Qué pasa cuando el miedo llega a áreas de nuestras vidas cuotidianas? El miedo al terrorismo, a volar, a los atracos, a los ataques. El miedo reina. Y lo combatimos con seguridad. Como esa luz de enchufe que tenía yo de pequeña para dormir. Esa luz naranja que en el fondo, sólo añadía sombras a mi habitación. Pero cuando la seguridad no es una bombillita naranja, y se convierte en controles de aeropuerto que parecen hechos por forenses, cámaras las 24h en las calles, o alarmas conectadas a la policía, la cosa se pone seria. Cuando el miedo se combate con falta de libertad por ejemplo, y nosotros la sacrificamos casi inconscientemente, porque es el mundo que nos ha tocado vivir. Entonces podemos llegar a la conclusión que no es el amor la fuerza más poderosa. Es el miedo. Él vota por nosotros, es él quien nos cierra la boca ante una injusticia o un abuso de poder, es él quien nos hace mirar todo lo desconocido con temor o rechazo. El miedo nos convierte en “test car dummies” con tarjetas de crédito. Y hay alguien a quien le encanta eso. ¿A quién? Pues podría encantarle al que pone la bomba en un avión o al que me vende la alarma de seguridad. A quien no le gusta es al extranjero que ves de lejos y te agarras el bolso más fuerte, o a la mujer que intenta no enfadar a su marido para que no la pegue o al niño que no entiende que hace en una patera en medio del mar con ciento cincuenta personas a bordo. No os engañéis, no mandará Trump, ni mandará Rajoy. Quien manda es el miedo. Lo dijo Nieztche "cuando pasas mucho tiempo mirando al abismo, el abismo mira también dentro de ti." 
A veces no me extraña que no nos asustáramos en la casa del terror o en el tren de la bruja, cuando miras a tu alrededor, ves que al monstruo en el fondo, lo teníamos dentro.

Os dejo con una canción de alguien que nos dejó hace poco, alguien que soñó y cantó a la libertad. Y creo que hoy en día el mundo necesita soñadores y poetas. Sed felices, y valientes.


jueves, 27 de octubre de 2016

Curiosidades, absolutamente inútiles, pero entretenidas.

Para mi entrada número 100, haré algo distinto.
Hoy he decidido compartir algunas cosas que sé y aunque son totalmente inservibles para la vida diaria, os harán quedar estupendamente en las cenas con amigos. Siempre que vuestros amigos no vean “MYHYV”, por supuesto.
Primer concepto. “Jamais Vu”. Es lo opuesto al “Dejà vu”, ese fallo en matrix o sensación de haber vivido algo cuando es totalmente nuevo, para mis lectores “muggles”.
Pues el “Nunca visto” sería la sensación de novedad de una cosa totalmente cotidiana.
“Presque Vu” (“Casi visto”), es cuando tenéis algo en la punta de la lengua pero no os sale. Esa sensación de…voy a tener una epifanía de un momento a otro. Pero no.
Las dos contraseñas más usadas del mundo son "123456789" y "password". ¡Que listos somos!
China hace un tiempo prohibió los viajes en el tiempo. No es que no puedas hacerlos, que tampoco, es que prohibieron las ficciones referentes a este tema. Para “no ir en contra del patrimonio chino imaginando una historia diferente de la acontecida”. Pues no imagino mi vida sin "Doctor Who", o "El ministerio del Tiempo".
En el “Síndrome o ilusión de Cotard” el afectado cree estar muerto y haber dejado de existir, así literalmente, nada de eufemismos. 
La palabra “cementerio” viene del griego “Koimetirion” que significa dormitorio. 
El primer correo electrónico de la historia se envió por Ray Tomlinson, un ingeniero informático a finales de 1971. ¿Sorprendidos?
Y nos quedamos con un dato actual, hoy ha muerto Michael Massee, que dirás ¿y de qué conozco yo a este señor? Pues es el actor que disparó accidentalmente a Brandon Lee en el rodaje de “El Cuervo”. Y si no has visto "El cuervo" ni conocías la historia ponte a googlear enseguida. 
Pues esas son algunas de las cosas que sé, tengo muchísimas más.
¿Por qué esta entrada tan distinta? Pues la verdad es que se acerca mi cumpleaños y me he dado cuenta que aunque ya he sobrepasado el ecuador de mis años de vida, me queda muchísimo por aprender. Y tengo la absoluta seguridad que si llego a vieja, llegaré siendo una aprendiz, y por lo tanto, seré siempre joven. Os deseo que seáis felices, aprendáis cosas nuevas, paséis ratos donde poder charlar de cosas absolutamente inservibles y que no os aburráis más de 5 minutos. 

Os dejo con una canción especial para mí. “Take this Waltz” de Leonard Cohen sobre un poema de Lorca. 



viernes, 14 de octubre de 2016

Live long and prosper y disfruta de la ficción.



Hace unos días he tenido una sobredosis. De ficción. He visto unas cuantas series como “Mr. Robot”, “El ministerio del tiempo” películas como “Star Trek” y “Coherence”. Y he estado en el festival de cine fantástico de Sitges donde he visto “Proyecto Lázaro”, “Hell or High Water” y “Save Neighborhood”. También en el espacio Brigadoon, dedicado a películas antiguas donde vi la que le da nombre. Voy a destacar la conversación que escuché antes de entrar, una de las chicas del staff, estaba diciendo que quería verla porque no le sonaba de nada. Y tenía cierta curiosidad. “Pero creo que no es de miedo” dijo la muchacha, “He visto a un hombre y una chica bailando”. El hombre en cuestión es Gene Kelly. Sé que lo sabéis porque sois listos y leéis mi blog. Mi hermana me miraba con cara de: ¿Intervenimos? Y claro, no lo hicimos. La única intervención posible era la que yo visualizaba en mi mente: levantando mi culo de la silla, tirándole la cerveza Moritz, que me estaba bebiendo a la cara y diciendo: “Es Gene Kelly, Respect Bitch!”. Por suerte estas escenas sólo están en mi cabeza. Si Amenabar viera lo que pienso, rodaba una serie  para Netflix.
Bueno, a lo que iba. La historia del pueblo escocés que duerme y despierta para un día sólo cada 100 años. Es una película inocente, un poco ñoña, pero salen Gene Kelly y Cyd Charisse triscando y bailando por las Highlands, y a mí me vale.
De las películas que vi en el festival, las voy a recomendar todas. La de “Proyecto Lázaro”, maltratada por esos críticos profesionales que decían que era lenta y vacía. Les hago una pedorreta desde aquí y les digo que lo que pasa es que no la han pillado. Lo siento. Es así. A mí me hizo cuestionar cosas. Curiosamente hablaba sobre la crionización, un señor que despierta casi 100 años después en un mundo que ya no es el suyo, con una gente que ya no es su gente. Mira, como Cyd Charise, sólo que ella se trae a Gene Kelly a las Highlands que es su terreno. En serio, la aconsejo, sí que es cierto que en algunos momentos puede ser un poco lenta, pero, ¿Qué prisa tienes?
“Hell or High Water”, no voy a decir más que dos palabras: Jeff Bridges. A verla, todos. Cuando la estrenen.
Y “Save neighborhood” creo que ya está estrenada. No os puedo decir nada más que hay que verla, y si os digo algo, os hago spoiler, así que mejor me callo. Bueno, sólo que disfruté mucho.
Una de las cosas que me llamó la atención del festival de Sitges es que la gente aplaude en el cine. Era mi primera vez y no lo sabía. Y tiene ese encanto de cuando era pequeña y aplaudía delante de la tele cuando ganaba el bueno.   
He pensado un poco que vídeo dejaros hoy. 50 años de Star Trek. El spot que me emocionó. Va, no os lo perdáis. Sed felices y Live Long and Prosper.






lunes, 19 de septiembre de 2016

"Café Society". Pues oye, que no.

Hay personas a quien mi total adoración ha convertido en dioses. Esa manía mía tan pagana, me ha acarreado más de un disgusto. Quitar la humanidad del mito y convertirlo en objeto de devoción hace que viva una fantasía absoluta y fabricada a mi medida. Uno de esos dioses paganos para mí es Woody Allen. Lo sigo desde que una vez en la biblioteca, cayó en mis manos un ejemplar del guión de “Manhattan”. Le siguieron los guiones de “Annie Hall”, “Delitos y Faltas” y “Hannah y sus hermanas”. La primera película que vi de él, fue en “la 2” y era una de esas de las que ya me sabía el diálogo de memoria. Bueno, y la música, porque si podía iba a la fonoteca, (no sé si eso aún existe) y cogía los discos (sí, en vinilo), de Gershwin y Cole Porter. Aunque no siempre estaban disponibles. Y es que en mi casa el vídeo llegó cuando ya había fracasado el Beta.
Lo que quiero decir, es que seguía sus películas religiosamente. Y me encantaban casi todas. Escuchar los diálogos, me hacía sentir inteligente. O reír. O empatizar con los personajes. Con el tiempo, Woody Allen ha hecho alguna obra que no me ha convencido. Pero cuando mucha gente coincidió en decirme que “Café Society” era lo mejor que había visto del director, se me pusieron los pelos de punta. ¿Se había superado mi mito a sí mismo? ¿Qué historia era esa a la que muchos de mis conocidos, habían caído rendidos a su encanto?
También pensé en el perfil de mis amigos. A ver, si esta persona me lo ha aconsejado, pero resulta que no coincidimos en ninguna otra película…¿Puede ser que Woody haya hecho una película mala?
Bueno, pues fui a verla.
La música, muy buena. Los actores y actrices muy bien. Menos Kristen Stewart, que debe ser pariente de la directora de casting. Porque a parte de la falta absoluta de química entre ella y el resto del reparto, la chica tiene la habilidad de no mover ni una ceja en toda la película.
La historia. Pues yo creo que si te sientas un domingo por la tarde y ves una peli de esas alemanas que pasan los fines de semana, y igual la has visto y todo. Pero lo peor es que estuve una hora esperando que pasara algo que justificara la falta de acción. Pensaba, ya, ahora tenemos un giro de guión. Y no, el giro no llegó. Para mí, la mejor escena de la película, la protagonizan los padres, en la habitación hablando sobre la muerte. Sí, eso fue Woody Allen, haciendo cine. El resto, no.
Cuando llegué a casa, busqué las críticas, profesionales y de usuarios. Y resulta que casi todas dicen lo contrario que yo. Obra maestra, Kristen Steward va a por el Oscar, sutil y preciosa.
Lo siento. No estoy de acuerdo. Aburrido no es sinónimo de sutil. Le falta sustancia. Aunque hay algún diálogo bueno, le falta la agudeza y la gracia que suelen caracterizar sus películas. Y los que le encuentran referencias al “Apartamento” de Billy Wilder, creo que no han visto la misma película que yo. Vale que la chica se tira al jefe y el empleado está enamorado, pero hay una evidente falta de ritmo, algo de lo que no se puede acusar a Billy Wilder. ¡Por dios, si hasta bostecé! ¡Yo!
Viendo que nunca podré dedicarme a la crítica cinematogràfica profesional, me dedico a criticar así, a pelo, en mi blog. Quien no esté de acuerdo conmigo, que me lo cuente. Sí, por favor, ¡me encanta discutir!
Me despido esperando que Woody Allen esté escribiendo otro guión, porque es lo que tiene el amor, que siempre da segundas oportunidades.
Y os dejo con un ejemplo de agudeza mental de eso que eché en falta.

Sed felices.



lunes, 12 de septiembre de 2016

La ruta de la felicidad.

He vuelto hace cinco metafóricos minutos de un viaje en forma de “roadtrip” con mi hermana. He visto cosas preciosas, como la luz anaranjada del atardecer reflejada en la catedral de Burgos.
El banco más bonito del mundo mientras amanecía. El Capricho de Gaudí, esa casa que el pobre Máximo Díaz de Quijano sólo pudo disfrutar una semana antes de morir. El museo de Altamira, con su “neocueva”, esa copia de la original muy bien explicada y que me planteó algunas dudas que han hecho mi existencia más interesante. Porque al fin y al cabo, ¿qué es de nuestra vida si no dudamos?
También he visitado el Guggenheim, donde me emocioné delante de algunos cuadros y me dejaron fría otros. Lo siento, Tapies sigue sin transmitirme nada. Destacable la videopresentación “Suspiro” de Sam Taylor-Johnson, que me puso la piel de gallina y casi me hizo soltar una lagrimilla de absoluta felicidad. Por cierto, también visité el museo de la Inquisición de Santillana del Mar y salí un poco mareada. Por la bestialidad de los humanos. Creo que esa es la confirmación de que el hombre lleva la crueldad muy dentro.
Y pensando mucho en todo lo vivido durante el viaje, voy a atarlo con una conversación que tuve antes de salir. En una mesa animada por cañas fresquitas, estuvimos hablando sobre qué es la felicidad. Pues, para mí, la felicidad son momentos, puede que recuerdos, porque a veces la felicidad viene en formato de pasado. Mi felicidad estos días ha sido la experiencia. La conexión con los humanos en forma de obra de arte. Andy Warhol no pudo nunca imaginar al pintar su obra “Sombras” que me dejaría sin habla. Gaudí, no sabrá jamás que sus ventanas “musicales” me harían sonreír. El señor que pintó un bisonte en Altamira, quien fuera que escribiera el manuscrito Voynich, y el inventor de la cerveza, nunca podrán saber que me han proporcionado algunos de mis mejores momentos.
Por cierto, a destacar las tertulias nocturnas de este verano, donde he pasado alguno de los ratos más interesantes y divertidos. Y es que los momentos vienen así, y se quedan contigo en el frío invierno para calentar el ánimo cuando éste decae.

Os dejo, que se hace tarde. Sed felices, si sabéis cómo. Os dejo con un grupo que aunque suene melancólico a mí siempre me hace feliz. Marlango.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Streaptease sentimentales en el barrio rojo de la red.

¿Alguna vez habéis visto a un gato con hambre? ¿O a un perro mientras mira tu plato con penilla, como pensando, venga, dame algo?
Pues eso para mí, es lo mismo que las frases de autoayuda que se publican en las redes sociales. Buscan atención. Pero, ¿os habéis fijado? No todo son las nuevas generaciones, también gente de la mía, que ya es bastante "vintage", publicando cosas como: El que te quiere, te busca. Si es tu amigo no busca excusas sino oportunidades. Estoy en una edad en que no estoy para chorradas...
Toc Toc... ¿perdona? pues esa frase es un genial ejemplo de chorrada.
No es que yo sea muy victoriana, en eso de no mostrar los sentimientos. Pero no me gustan esos streaptease sentimentales. Cuando en realidad, sólo buscan compasión, pensadlo bien. Por otra parte me parece genial que cada uno haga lo que quiera, con no leerlo, solucionado.
Otra cosa curiosa, es que generalmente son las mujeres las que cuelgan ese tipo de frases. No dice mucho a favor de mi género, para que nos vamos  a engañar.
Las redes sociales tienen sus cosas buenas. Para mí, la primera es que te permite contactar con gente que de otra manera no lo harías. Te aporta información al minuto. ¿Quizá demasiada? Eso, ya es otro tema.
Pero lo que tienen de malo es que se han convertido en escaparates como los del barrio rojo de prostitutas, sólo que aquí enseñamos el alma.
Y eso, dice mucho de los tiempos en que estamos viviendo.
Ah, ya que estamos, aunque la publicación llegue a los 1000 likes, el médico no operará al niño de la foto. Las fotos de accidentes, aumentan el morbo y las que empiezan por "Se que no me darás "like" porqué no soy bonita..."son pasivo agresivas.
Os propongo un experimento. Mirad los estados de Whatsapp de vuestros contactos. Se puede hacer un verdadero perfil psicológico con esas palabras y emoticonos. Os ahorraré buscar el mío: "Si crees que la vida te ha estafado, piensa que Alaska quería un hombre de verdad".

Sed felices, mucho, que la vida es breve, os dejo con las esperanzas frustradas de Alaska, que por lo menos, tienen ritmo.


jueves, 18 de agosto de 2016

La chica de la curva.

Que el día se empiece a acortar, significa que muchas veces conduzco antes del amanecer.  Sobre todo en lunes. Cuando vuelvo de fin de semana y voy directa al trabajo. Pues en ese tiempo a oscuras, los pensamientos vienen a mi mente como polillas a una bombilla. Por ejemplo,  esta semana, me di cuenta que al conducir de noche, sólo unos metros quedan iluminados delante de mí, y todo a mi alrededor queda en penumbra, y es allí, en ese lugar donde se agazapan los miedos que sacan la cabeza y alguna vez saltan a la carretera.
Sí, hoy nos acompaña la chica de la curva. Esa fantasma cargada de "buenas intenciones" que te avisa de un tramo peligroso de carretera.  Cuando te aproximas a dicho tramo, resulta que la "hijaputilla" te suelta: Yo morí en esa curva. Y desaparece de tu coche. Olé tu. ¿En que quedamos? ¿Vienes a avisarme o a que me de un ataque al corazón?  Pues inspirada por esa chica, que dedica la eternidad a asustar a conductores, me puse a buscar por la red, leyendas de carretera.
Y resulta que hay un montón. Luces en el cielo. Monstruos deformes que inmovilizan tu coche. Niños que juegan cerca de la cuneta vestidos como del siglo pasado, e incluso antiguos romanos construyendo una vía. Vamos, que te pones al volante de madrugada y según donde vayas hay más gente que en una romería.
En realidad creo que la chica de la curva no busca venganza, ni quiere ayudarnos. Sólo busca contacto. Como todos los fantasmas, esos que han quedado atrapados en realidades paralelas. Esas realidades que de noche se vuelven visibles, para algunos de nosotros.
Nunca he tenido ninguna experiencia de estas. Sí he visto ojos brillantes en los arbustos, y he dado por sentado que eran de jabalí o de zorro.
Pero, ¿y si resulta que los fantasmas son habitantes de otra realidad?. ¿Os imagináis a la chica de la curva explicando su vivencia a sus amigas? Me ha parado un coche muy raro, como me ha dado miedo, le he dicho que morí en esa curva y el tío ha desaparecido, de repente he quedado sentada en la carretera. O los niños del siglo pasado, advertidos por sus padres: cuidado, no juguéis por aquí, a veces pasan máquinas de metal con luces sobrenaturales. ¿Y los trabajadores romanos? Explicando a sus mujeres que la vía es una construcción maldita, porque aparecen cuadrigas sin caballos.
¿Y si en realidad, nosotros somos los fantasmas? Pensadlo bien.
Yo por si acaso, soy de las que no recoge autoestopistas. A no ser que los conozca. Bueno, como es agosto, y el calor aún aprieta os dejo con un tema para cantar mientras conduces en descapotable, "Route 66". Sed felices y precaución al volante.  


jueves, 21 de julio de 2016

Hablar. Por hablar.

Hablar por hablar. Hablar por comunicarse. O para sentir las palabras como ese nexo de unión entre  personas. Hablar por escrito, por teléfono, en susurro o a gritos. Hablar para entenderse o para desentenderse. Hablar para escandalizar, para seducir, para convencer, hablar para seguir vivo.
Hablar y que tus palabras sean citadas, apropiadas y violadas. Hablar y firmar tu sentencia. O hablar y conquistar horizontes perdidos. Hablar de mí y al hacerlo, hablar de todos, porque en el fondo, todos somos uno.
Sacrificar los significados, igual que se sacrifican ofrendas a las deidades olvidadas. Y cuando no se habla, echarlo de menos. Y recordar las palabras escuchadas, repasarlas como en un álbum de cromos de cuando éramos pequeños. Invocar conversaciones imaginadas y al hacerlo darles vida propia, en universos paralelos.
Callar y conectar la tele. Y escuchar palabras enmascaradas. Eufemismos, los llaman. Y maquillar con palabras los hechos. Acto que algunos han convertido en arte. Y algunos en profesión. Y nosotros los hemos convertido en dioses. Profanos, pero dioses con todo el poder. A los que convierten las palabras en espadas, y usan espadas para vender palabras.
Apagar la tele, tirar el periódico y evitar que la palabra siga siendo asesinada.
Hacerla renacer y volver a creer en ella. Hablar mirando a las almas en lugar de mirar a los ojos. Que el alma, por mucho que digan, no tiene ventanas. Pero a veces llegas a ella, con puentes de palabras, como dijo Benedetti.
Sed felices.



jueves, 2 de junio de 2016

El deseo.

Inauguramos Junio, con ganas de verano, ignorando el viento y la lluvia con la que Mayo ha mayeado. Con la ilusión que nos hace quitarnos los jerséis de manga larga. Estrenamos gafas de sol y piel blanca y sobreprotegida.
Es también ese mes, en que el día es larguísimo. Qué pena que estemos tan cansados que no podamos disfrutarlo. Porque la verdad es que Junio es como el sprint final antes del verano. Ya está ahí, y lo anhelamos. Junio se alimenta de Deseo. El deseo y los planes, que soñamos ahora, para cumplirlos después. Junio se nutre de esa energía. Y yo, creo absolutamente en la fuerza de la expectación. Las cosas se disfrutan en el momento en que empiezas a planearlas. Y te visualizas a ti misma haciendo aquello que has soñado durante el largo y crudo invierno.
Es el pre-verano. Esa época en que arrastras una chaqueta a todas partes por si acaso. Hasta el 40 de mayo no te quites el Sayo. Los atardeceres son magníficos, ¿os habéis parado a ver las puestas de sol últimamente? ¿Y las noches? Parecen cielos pintados por Van Gogh.
Junio no es el pastel, es el aroma que desprende el pastel cuando sale del horno. Es la libreta sin estrenar, y el lápiz recién afilado. Es ese momento en que soplas y observas la punta, pensando, sí, está listo para escribir. Son cosas pequeñas, como el aroma de las flores que aún no se han secado con el sol justiciero del verano. Y esa energía secreta que te nutre de buenas intenciones. Me quedo con eso, el brillo de los colores, los pies en el agua fría que viene del deshielo, caminar por la montaña. En julio seguro que nos quejamos de los mosquitos, del calor o de las tormentas de tarde, en agosto de lo que se acorta el día, pero ahora estamos en ese punto en que hay que pararse y apreciar el momento. Porque os aseguro que no volverá. Sed felices y mirad el cielo. Junio se esfuerza en gustar, no lo defraudéis. Os dejo con la canción que sonaba mientras escribía, así, en aleatorio. Ivan Ferreiro con su "Turnedo". 




martes, 17 de mayo de 2016

Nacida para ganar, o cuando la cosmética se mezcla con el "Secreto".

Este fin de semana largo de tres días he aprovechado para tomármelo todo con un poco de calma. Con ganas de comedia fui a ver “Nacida para Ganar”. Interpretada por Victoria Abril, Cristina Castaño, la omnipresente Alexandra Jiménez, y dirigida por Vicente Villanueva, nos cuenta la vida de Encarna que vive en Móstoles y desde el año 1985 está enfadada con “Martes y 13” por el famoso gag de Nochevieja. La vida de Encarna está estancada. El mismo trabajo, el mismo novio, vive con su madre y parece que lo único que cambia, son los demás. Presa fácil para cualquier secta, Encarna se encuentra con una amiga del instituto quien le propone entrar en un fantástico negocio que la hará la mujer con quien ha soñado ser. Se trata de la distribución de unos cosméticos basados en la venta multinivel, que es un poco la prima hermana de la venta piramidal. Lo siento, pero es así. El aspecto donde se te encoge el corazón, es como se mercadea con la ilusión. Con la ilusión de ganarte la vida, de ser tu propio jefe y con la ilusión del comprador, quien se gasta una pasta en cosméticos y pastillas para recuperar la juventud perdida.
En la película además se juega con “El secreto”, ese libro de autoayuda que te culpa de tus desgracias, porque en el fondo, eres tú quien auto boicotea tu propia felicidad.La verdad es que tampoco es que sean muy sutiles,en su primera aparición, Victoria Abril, es un clon de la escritora de dicho libro, y con casi el mismo discurso. Lo que piensas es lo que sucede.
Leí en una entrevista, que una de las actrices había asistido a reuniones de la famosísima casa de cosmética y absoluta heredera de “Avon”, pero así como en moderno; lo que sería un Avon 2.0, y así había preparado su personaje. 
La película, aunque irregular de ritmo, tiene grandes momentos. Y grandes secundarios, como la genial Ana María Ayala que roba todas las escenas donde sale. Por ahí andan las “Supremas de Móstoles” reinventadas, un Móstoles que reivindica ser mucho más, y un grupo de gente que cada día se levanta, lucha y sueña con vivir mejor. Como la vida misma. Ahí está también el depredador, esa picaresca llevada al límite que se aprovecha y vive de los deseos no cumplidos. Como ayer, como hoy y tristemente como siempre.

Nada más por hoy, id al cine que la vida ya es dura sin hacerlo, soñad y sed felices. Os dejo con el tráiler de la película.




martes, 19 de abril de 2016

Ha vuelto. Homo homini lupus.

A todos los que han tomado café conmigo estos dos últimos días ya les he hablado de la película “Ha vuelto”, pero como sé que alguno de los que lee mi blog, no me conoce en persona, voy a publicar este post.
Hace como un año, empecé a leer el libro en que está basada la película, escrito por Timur Velmes. El punto de partida es cuanto menos, curioso. Adolf Hitler despierta, sin ninguna explicación en el Berlín actual. El hombre se siente desubicado y va como alma en pena dando tumbos hasta que se da cuenta que no está en su época.
Y ¿qué se encuentra? Pues a primera vista una generación que lo para por la calle y se hace “selfies” con él. Algunos con saludo nazi incluido. Dejé de leer el libro. La verdad es que me daba un poco de miedo. La gente tomaba a Hitler por un cómico, por un actor interpretando a un personaje. Y a veces estaban de acuerdo con su discurso. Ahí empieza el terror. Este domingo, di con la película. Y la visioné totalmente hipnotizada. Disfrazada sutilmente de comedia, hay momentos en que te paras y te preguntas, ¿Pero de qué me estoy riendo?
La película tiene ratos en que gente real de la calle interactúa con Hitler. Cuando éste les pregunta por sus problemas, el ex-dictador se encuentra con que mucha gente le votaría si se presentase a las elecciones, ya que lo que promete tiene mucho sentido. Lo que hace Adolf, es explotar el miedo y el odio, y cambiarlo por una supuesta seguridad. Dice que en el fondo la sociedad de 2014 es muy parecida a la de 1933.
Momento magistral de la película, cuando alguien descubre que está delante del auténtico Führer y no de un imitador, y éste le dice. “¿Me llamas monstruo? Llama monstruos a todos los que me eligieron, en el fondo, todos sois como yo”.
Y eso, a mi parecer, es el terror absoluto. Porque es verdad. Todos tenemos un odioso Hitler dentro. Y cada vez que alguien hace un comentario racista, homófobo o clasista ese mini Hitler se alimenta y crece.
Eso me hace pensar en lo frágil que es la democracia y lo mucho que debemos cuidarla. No darla por sentada. De hecho, hoy en día no hay garantías de nada. Cuando gente supuestamente "normal" y pacifista te hace comentarios en contra de los refugiados o los inmigrantes, como si fueran gente que viene a acabar con nuestro estilo de vida, deberían darse cuenta que nuestro estilo de vida no existe, de hecho, dudo que haya existido alguna vez, excepto en la televisión. El estado del bienestar, sintiéndolo mucho, ha terminado. ¿Y que puede salvarnos del desastre? 
No perder nunca la humanidad. No dejar que el hombre sea otra vez un lobo para el hombre. 
Mi recomendación absoluta es que veáis la película o bien os leáis el libro. En el fondo es una oda a la democracia. Una advertencia.
Sed felices y sobre todo, sed humanos.




jueves, 7 de abril de 2016

Un ministerio que SÍ funciona.

Creo que lo que me atrae de los viajes en el tiempo es ese concepto del “fuera de lugar”. Ver a alguien con la educación y la influencia cultural de su época visitando otra. Pasado o futuro. Confieso que mis episodios favoritos de la serie “Dr. Who” son aquellos en que interactúan con personajes del pasado como Agatha Christie, William Shakespeare o el magnífico episodio de Vincent Van Gogh. Con estos datos, podréis adivinar que la serie “El ministerio del tiempo” de Televisión Española, está hecha para mí.
La verdad es que me ganaron en el primer episodio cuando “Alonso de Entrerríos” preguntaba quién era ese tal “Alatriste” con quien lo confundían todos.
Esta semana, dedicada a la segunda parte de “los últimos de Filipinas”, la serie sufrió un parón. Aunque se comenta que ya estaba previsto y fue un error comunicarlo tan tarde, a todos los seguidores nos pilló de sorpresa.
En twitter salió el Trending Topic #YosalvoMdT y creo que quedó más que claro que los fans se sorprendieron al saber que aún no estaba confirmada una tercera temporada. Yo no entiendo de índices de audiencia, ni de merchandising o rentabilidades. Sólo entiendo de sensaciones. Y de calidad. No se puede negar que la serie rezuma calidad por los cuatro costados. Los diálogos llenos de guiños, algunos cariñosos, otros divertidos; los actores que tienen química entre ellos; y las historias bien desarrolladas. Su humor, lejos del “Slapstick” y de lo soez, se acerca más a la sutilidad de las series de la BBC. Y quizá por eso y por lo de moda que está últimamente este tipo de género, la serie goza de unos fans fieles. De esos que te siguen aunque cambies de canal. Y también de esos que se disfrazan para ir a una comic con.
La base cultural de la serie, debería ser razón suficiente para que la renueven, la mimen y la conviertan en un clásico. La verdad es que consiguen acercarte a personajes como Lope de Vega, Velázquez o Lorca. Te enseña cosas que yo debí haber aprendido en clase, pero la “Logse” no me dejó. Por ejemplo, yo no sabía que Napoleón pasó una noche en un convento español, o que Lorca era un visionario que había predicho incluso su muerte en sus poemas.
En fin, que para un ministerio que funciona, que no nos lo quiten. Os dejo con un clip de Napoleón y Angustias que se hace pasar por monja y le enseña a preparar el pollo con patatas. Si es que sólo con eso no puede ser que no os enganche.

Sed felices, y Ministéricos.


lunes, 14 de marzo de 2016

Los villanos no son lo que eran. Son mejores.

Cuando yo era pequeña, reconocías al malo de la película fácilmente porque solía ser feo, a veces llevaba bigote y bebía perdiendo las maneras y atacando prostitutas en el “Saloon”. Sí, en las pelis del Oeste de "Sesión de tarde", había mucha puta en el Saloon. Al final, la pobre fresca, empezaba una nueva vida en San Francisco. Y el protagonista se casaba con una casta hija de granjero y se quedaba a echar raíces en el pueblo, que ya estaba cansado de tanto rancho recalentado y solitario.
Pero los malos han evolucionado hasta el punto que ahora, o no los reconoces hasta el final, o son más sofisticados. El primer villano del que tengo recuerdo consciente es Eduardo Noriega en “Tesis”, ese encantador de serpientes que se dedicaba a hacer “Snuff movies”. Aunque sea rubia, por una vez, fui lista y a mí me encandiló el antihéroe, la verdad es que me conquistó ese Fele Martinez tan raro y friki, que al final resulta que es el bueno.
Otro de mis malos favoritos es Roger “Verbal” Klint, en “Sospechosos Habituales”, y es que como dicen al final de la película: “El mejor truco del diablo es hacerle creer al mundo que no existe”. Sí, os he hecho un pedazo de spoiler, pero si a estas alturas no habéis visto esta película, es culpa vuestra.
Los malos ya son más difíciles de reconocer, porque ahora les han añadido cinismo. Buena educación. Y muchas veces dinero.
Desde que las series pasaron a ser verdaderas obras de arte, nos han regalado villanos adorables que no sabes si los temes o los quieres de mejores amigos. Tony Soprano, ese mafioso de New Jersey que mataba sin remordimientos, pero tenía ataques de ansiedad e iba al psiquiatra. El egoísta y manipulador Don Draper de “Mad Men” y su media sonrisa de vuelta de todo. Heinsenberg en “Breaking Bad”, la evolución de un pobre hombre a un tío con un par. Jaimie Lannister, el matareyes de “Juego de Tronos”, que ya me empieza a caer bien y todo. Pam de “True Blood” y su absoluta fidelidad a su jefe/creador. Dexter, ese psicópata con buenas intenciones. O la serie "Scandal" donde te reto a que identifiques al más villano de todos.
En fin, que lo que han hecho los guionistas es crear una red emocional que hace que en muchas ocasiones sintamos más empatía por el villano.
O que veamos situaciones en que el malo y el bueno no sean papeles tan definidos. Cosa que me parece mucho más interesante.

Hoy os dejo para que penséis en quién son vuestros malos favoritos, y lo podéis hacer con este fantástico tema de Jim Croce “Bad bad Leroy Brown”, de cuando los malos llevaban bigote y se reconocían por sus malos modales.
Sed felices y no os confiéis mucho, estoy convencida de que el diablo sí existe y a veces vive dentro de nosotros. 




viernes, 4 de marzo de 2016

La belleza.

Inaugurar el mes de Marzo con una maldita y dolorosa conjuntivitis me hizo apreciar todos los colores del arcoíris. Sí, en cuanto estuve mejor me puse a repasar mentalmente todas las cosas que realmente me han dejado con una sensación de belleza absoluta y felicidad supina.
Sin orden alguno ahí va mi lista de placeres visuales.
Un café servido en una mesa de “Les Deux Magots” en París. En serio. La mesa redonda, el café corto, y el vasito de agua, el carrito de postres que no probé y los músicos de Dixie tocando en una esquina de Saint Germain, hicieron un poema visual y sensitivo que quedó en el disco duro de mi memoria. No os aconsejaré que vayais, ya lo hice y fue un error. Me dijeron que era un café caro y punto.
Sigo en París. Esta vez en la Saint Chapelle. Cuando entré estaba nublado y mientras miraba con ojos muy abiertos los vitrales, salió el sol. Se oyó un murmullo general. Sí, casi suelto una lagrimilla y todo. Mi hermana me dijo que si en ese momento no creyó en Dios, se declaraba agnóstica por los siglos de los siglos. Por cierto, las mismas personas que creyeron que el café, era caro en Deux Magot, pensaron que me había burlado de ellas al aconsejarles la visita a la Saint Chappelle. Supongo que no todos tenemos los mismos gustos. Así aprendí que no hay que aconsejar ningún sítio, lo que para mí es mágico para ti puede ser una cosa cuotidiana.
Un vuelo a Amsterdam sobre un mar de nubes que cubría media Europa. Saber que el sol estaba allí arriba, fue una imagen que me ayuda a lidiar con todos los días nublados de mi vida.
Las Cariátides del museo de Atenas. Las de verdad, las que están encerradas en vitrinas. Yo iba saliendo del museo pensando “¿Y las cariátides, ya me las he perdido?” Entonces me di la vuelta y casi me caigo. Allí estaban, serenas, relegadas de su antigua función de columnas y condenadas a ser maniquíes admiradas por todos los que se deciden a entrar al museo.
La puerta de Ishtar, en el museo de Pérgamo de Berlín. Soy así de fácil. Aquel azul siempre me ha podido.
Y ya más cerca de casa, los atardeceres de verano en la Vall de Boí. Hay un bar con terraza justo al lado de la iglesia románica de Sant Climent de Taull, donde cada tarde la naturaleza te regala algunos de los mejores atardeceres que he visto.
Bien, me despido hoy con cierta alegría. Creo que todos vemos lo que queremos ver, y yo elijo lo sutil y la belleza en todos los momentos que pueda disfrutarla. Os dejo con Tom Waits recitando una pieza de Bukowski, que resume exactamente lo que quiero decir. Nirvana. Sed felices y no os perdáis la magia.











miércoles, 10 de febrero de 2016

¿Por qué lo llaman amor, cuando quieren decir drama?

¿Es Febrero y estás enamorado? pues estás de enhorabuena. Puedes demostrar tu cariño a la persona amada con uno de los miles de regalos de color rojo y en forma de corazón que han invadido los escaparates. Sí, un día los comerciantes decidieron que todos volviéramos a creer en el romanticismo y así ellos se deshacían de los excedentes de stock que había sobrado en Navidad.
Mi frase favorita sobre el amor la dijo Don Draper en “Mad Men”: “Lo que tu llamas amor fue inventado por tipos como yo para vender panties de nylon”.
Y eso resume perfectamente mi punto de vista.
Claro que no quiero amargaros el día, y menos si estáis enamorados y creéis que siempre lo vais a estar.
Disfrutad del momento y de las mariposas en el estómago. Que eso está muy bien.
Debo confesar que en el pasado era una gran fan de las comedias románticas. Hasta que dejaron de ser comedias y fueron dramas románticos. Con lo cual imagino que me seducía más la comedia que el romanticismo. Si miro la cartelera ahora mismo, no encuentro películas como cuando Meg Ryan caía bien y Sandra Bullock era divertida. Ahora todo son tristezas. Un señor que se llama Nicholas Sparks empezó a escribir libros donde sólo el amor te salva de todo lo malo y plas plas: una generación entera, cree que amor y drama van de la mano.
También existe el amor paranormal, donde una criatura fantástica como un vampiro o un hombre lobo dedican la eternidad a ir al instituto y enamorarse de la chica más sosa del mundo. Drama, drama, drama.
Creo sinceramente, que en el amor falta alegría. La mayoría de las canciones de amor que existen hoy en día, son de recuerdos de antiguas parejas que han cortado. O de cómo se echan de menos, porque están lejos. ¿En serio? Menos mal que Cole Porter murió hace mucho y no puede ver en que se ha convertido. ¿Alguien conoce “You are the top”?

You're the top!
You're the Coliseum.
You're the top!
You're the Louvre museum.
You're a melody from a symphony by Strauss
You're a Bendel bonnet,
A Shakespeare sonnet…

Supera eso Juan Magán. O Pablo Alborán.

En fin que seáis enamoradizos o no, seáis optimistas o pesimistas, disfrutéis de San Valentín o lo uséis como excusa para salir y emborracharos, sobre todo hacedlo porque tenéis ganas. Hoy os dejo dos enlaces a vídeos. El primero Don Draper, con su increíble voz diciendo eso del amor en plan cínico. El otro “You are the top”  porque a veces está bien creer dos minutos en el amor. Y en el fondo todo es cuestión de equilibrio. Sed felices.




miércoles, 3 de febrero de 2016

Puntos de vista, musas cotidianas y Bye Bye American Pie

Los sábados suelo comprar el periódico. Los periódicos. Porque si quieres saber lo que pasa debes hacer un cálculo matemático leyendo diversas publicaciones, descartando las variables y quedándote con las constantes.
Se ha convertido en un entretenido, práctico y a la vez penoso pasatiempo. Recuerdo en mis tiempos de instituto, cuando nos decían que una noticia debía ser imparcial y contar sólo lo que había sucedido. Pero la verdad, es que la prensa es uno de los poderes más maquiavélicos que conozco. Sólo hay que mirar las noticias en la 1 y en TV3. Mundos distintos, prioridades diferentes, manipulaciones demasiado exageradas.
Ha llegado un momento en que no me identifico con ninguno de los canales de televisión que veo, y a parte del periódico de los sábados suelo enterarme de lo que pasa por twitter. Eso sí, también hay que seguir a gente de diferentes ideologías.
Lo que me lleva a pensar, que existen tantas verdades como puntos de vista. Ahí queda eso.
Hablemos de otros pasatiempos. Otro de mis favoritos, es observar. A lo mejor me ves sentada en un bar con un café delante y sola, y piensas, pobre, no ha podido quedar con nadie. No lo piensas, hay quien se me ha acercado y me ha felicitado por la valentía de sentarme en una mesa, sin nadie más. ¿En serio? Si no eres capaz de sentarte a tomar un café, te pierdes uno de los mejores placeres del mundo, el placer de tu propia compañía. Bien, a veces suelo observar a la gente de mi alrededor y montar sus historias. Imaginar sus vidas e incluso incluirlas en alguna cosa que escribo. Cuando publique, quiero que sepáis que muchos de mis personajes sois vosotros. Algunos sois anónimos y otros no tanto. Eso sí, todos muy inspiradores. Sois grandes musas.

Y como se me hace tarde, voy a terminar con una triste efemérides. Hoy es el día en que la música murió. Según Don MacLean. Sí, es el aniversario del fatal accidente que se llevó a Ritchie Valens, Buddy Holly y JP Richardson “The Big Booper”. Sé que tendría que despedirme con alguna de sus canciones. Pero la verdad es que no puedo resistirme a dejaros con “American Pie”, un vídeo estupendo con subtítulos que os explicará exactamente de que va. Sed felices. Y cantad conmigo.


lunes, 18 de enero de 2016

Manuscrito Voynich y flores del espacio contra el Blue monday.

Ya está aquí, el día matemáticamente más triste del año. El Blue Monday. La suma de factores dirá lo que quiera pero yo elijo cuando estar triste. Y hoy, no. Así que hasta nueva orden hoy elijo la alegría.
Me rodeo de optimismo y leo que ya ha nacido la primera flor en el espacio. Se trata de una Zinnia y es de color naranja, uno de los colores más vitales que existen. Felicitamos a Scott Kelly el astronauta convertido en jardinero.
Más buenas noticias. Si quieres ponérselo difícil al alzheimer: Baila. Bailar es efectivo, antidepresivo, divertido y encima haces ejercicio. Ya lo sabes, “Mueve tus caderas cuando todo vaya mal”, como cantaban los Burning.
Y de bailes y flores nos vamos a libros. El sábado pasado el frío me “castigó” y no pude ir a la montaña, así que me fui de rebajas. Después de probarme todos los zapatos que encontré, como si fuera la hermanastra de Cenicienta, decidí que no tenía el día. Así que me fui a “Norma Comics” de Lleida, donde cayó un ejemplar de Sandman que tengo esperando a empezar. Da gusto entrar en un sitio y hablar con gente que entiende y disfruta lo que hace. La mujer al cargo, me contó que la colección “Sandman” había pasado por varias editoriales y que era difícil encontrar ejemplares, la verdad es que no soy nada coleccionista, soy más bien una devoradora de libros que lee cualquier cosa que esté impresa. La visita a la tienda vale la pena, sobre todo si eres “novata” como yo, tú déjate guiar y disfruta.
Y vamos a añadir unas gotas de misterio a la vida. La editorial burgalesa Siloe, ha sido la elegida para editar un facsímil del misterioso “Manuscrito Voynich”. El códice lleva el nombre de su último descubridor, Wildrid Woynich, un anticuario polaco que lo adquirió a los jesuitas en 1912, y cuyos pergaminos ha datado el carbono 14 entre 1404 y 1438. No sabemos muy bien la lengua en que está escrito, conocemos por las ilustraciones y algunas pocas palabras que se han podido descifrar que está a caballo entre un herbolario y un tratado de alquimia. Estamos a la espera de que salga y podamos, si no comprarlo, al menos visitarlo cuando esté en exposición al público.
Os dejo, con misterios, con alegrías, cambiando el color azul por el naranja, que tiene más vitamina C y que nos protegerá de los virus de gripe y mala leche que nos acechan. Como siempre, me despido con una canción. Y como antes he dicho, hay que bailar, y si hay que aprender, lo haremos con uno de los mejores. Y en cualquier situación. Hasta bajo la lluvia. Sed felices.




miércoles, 6 de enero de 2016

Cajas vacías.

El fin de las vacaciones de Navidad, lo asocio sin remedio a la voz del periodista Andrés Aberasturi hablando por la radio de los papeles de regalo y cajas de juguetes en los contenedores de basura.  De pequeña las voces de RNE1, me contaban infinidad de cosas, mientras José María Pou y Concha Barral me hablaban de casi todo lo que sé de teatro musical americano; Andrés me contaba historias de cada día y sembraba en mi inconsciente, palabras que yo convertía en imágenes que siempre me acompañarán. Y la verdad es que ahora mismo desde mi ventana estoy viendo como gente deja cajas vacías de juguetes en el contenedor, y pienso en toda la felicidad que contenían dentro. El poder acumulado mientras estaban escondidas para que no las encontraran, o la ilusión con la que han sido elegidas. Magia en estado puro.
Lo curioso, es que la gente suele asociar el fin de las vacaciones con estados de depresión y tristeza, y muchos empiezan a contar las horas hasta las próximas. Es extraño que no nos demos cuenta de que la vida es lo que nos pasa todos los días, y las vacaciones son sólo esa excusa para pasar tiempo con la gente a la que queremos, para ver películas antiguas, o para disfrutar del “dolce far niente”.
Me quedan aún unas horas para volver a mi rutina diaria, y la verdad es que pienso aprovecharlas a fondo. No voy a hacer la lista de buenos propósitos, porque si en los últimos años no los cumples, soy de la opinión que hay que indultarlos.
Así que este año, me relajo. No hay planes de aprender un idioma nuevo, de hacer puenting o de aprender a cocinar.
Sin embargo, sí hay planes de disfrutar lo que traiga cada momento, dar patadas a las piedras del camino y escuchar por lo menos una canción al día que me encante.

Os dejo, con este Post nocturno, para que disfrutéis de los siguientes instantes, y os dedico esta canción, de Belle and Sebastian, que han compuesto alguna de mis canciones fetiche,  disfrutadla y sed felices.


EL ÚLTIMO CAFÉ

Recupero una ficción que empecé hace mucho tiempo y quedó encallada. De momento son capítulos sueltos que se pueden leer, sin más expectat...