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martes, 7 de marzo de 2017

8 Marzo. Entre el mito y la realidad.

Las fechas bailan en la historia, hay varias versiones del porqué el 8 marzo se celebra el día de la mujer. Anteriormente fue el día de la mujer trabajadora, pero fue modificado para pasar a defender a la mujer en todos los ámbitos de la sociedad. Una de las versiones dice lo siguiente:
El 8 de marzo de 1857 sobre un centenar de mujeres trabajadoras de una fábrica textil “Sirtwood Cotton” de Nueva York se declaraban en huelga. Su petición era igualdad de salario con los trabajadores masculinos, jornada de 10 horas, y una mejora en la higiene del lugar de trabajo. El jefe, pensó que era una buena idea encerrarlas y provocar un fuego a modo disuasorio. Pero el fuego se descontroló y las huelguistas murieron dentro de la fábrica. Dicen que el color violeta que es el símbolo del día de la mujer viene de la tela que estaban fabricando el día que murieron.
Otra versión dice que esto es en parte leyenda y que fue forjada en 1955 para eliminar el carácter comunista que tenía la celebración del día de la mujer trabajadora.
Pues la verdad es que me importa poco. Lo que no es un mito es que aún hoy existe cierto “sexismo” encubierto o menos encubierto, en el mundo laboral. Hace pocos días un eurodiputado polaco hizo la afirmación de que una mujer debe cobrar menos por ser más débil y menos inteligente. Me recordó una figura del derecho romano, el  “Imbecilita sexus” que equiparaba a la mujer, por ser mujer, a los niños o a los tarados.
Nunca me he considerado demasiado feminista, porque siempre creí que no me hacía falta. Que vivíamos en una sociedad que empezaba a ser justa y equilibrada, donde lo que importan son las personas y no el sexo. Pero parece que no. No vivimos en esa sociedad.
No estoy de acuerdo con las feministas que consideran al hombre un enemigo. Ni con las mujeres que consideran a las feministas “marimachos feminazis”. Creo que he dejado de creer en colectivos  o estereotipos y empiezo a creer en seres individuales.
Por cierto esas frases que ruedan por internet con fondos de rosas y que instan a tratar a tu mujer como a una princesa no ayudan. No somos princesas, ni débiles, ni menos inteligentes, ni bonitas, ni delicadas, ni marimachos. Y sí, somos princesas, somos revolucionarias, listas y tontas, víctimas y verdugos, perfectas e imperfectas. Porque ante todo somos seres humanos. Y merecemos ser tratad@s como tales. Así que mañana cuando el telediario se llene de noticias sobre el día de la mujer, recordad que mito o no, un día se necesitó una fecha para defender nuestros derechos. Y por lo que parece, lo seguimos necesitando.


Os dejo con una canción que no tiene nada que ver con el día de la mujer. Pero está cantada por una de mis voces femeninas favoritas, a parte, el ritual transformador de quitarse el maquillaje me fascina. Disfrutad de "Not in love", de Maika Makovski y sobretodo, sed felices.  


EL CREADOR DE DISTOPÍAS

  Tengo un amigo que ama las distopías. Escribe sobre ellas y parece que todo lo analiza con precisión quirúrgica, cuando lo imagino delante...