viernes, 31 de agosto de 2018

CONSEJOS ZEN Y OTROS PELIGROS DE LOS QUE GUARDARSE


Si hace unos días culpaba al calor de mi apatía general, ahora pienso culpar al verano (se me termina el chollo) de las cosas en que ocupo mis ratos de ocio. Aprovecho cualquier excusa para que todo sea un poco más luminoso y festivo. ¿Otra caña? ¿terracear hasta las mil? ¿granizado de Bailey’s? ¿Cantamos a Miley Cyrus en el coche? ¡Claro que sí! Al fin y al cabo es verano.
Pues además lo que también hago es entrar en todos los enlaces y encuestas de facebook. He descubierto que si fuera un villano de Marvel sería “Loki”, si fuera un personaje de Big Bang Theory sería “Penny”, mi ciudad ideal para ir de vacaciones es Buenos Aires y mi festival veraniego sería “Coachella”. ¡JA! Mi villano de marvel favorito es “Grandmaster”, mi personaje de Big Bang sería una mezcla de Rajesh y Bernadette, mi ciudad ideal para ir de vacaciones es París y mi festival veraniego de música cualquiera en el que toquen algo de jazz. Vale, aunque sean estandards, no nos vamos a poner finos.
También he entrado a links motivacionales y de decoración. Y aquí sí ha llegado el desastre. Tanto en “cosas de las que deshacerte para ser un poco más feliz” como en “consejos para una casa zen” daban el consejo de echar de tu casa los libros que ya habías leído. Dicen que los libros son nidos de polvo y ácaros y que ahora hay que ponerse al día y leer en tablet. Olé tú.
Mientras mi yo interior, nada zen en ese momento, se vestía de pueblerina medieval, antorcha en mano y gritando “Sacrilegio” iba a quemar a los autores de esos artículos, me recordé a mí misma que la gente que leemos no solemos quemar así a lo loco.
Y como la gente que leemos hemos desarrollado la tolerancia y la empatía, empecé a tener pena de los autores y de los pobres idiotas que sigan su consejo.
Un libro que ya has leído es algo especial. Habéis compartido un viaje juntos. Te ha presentado a gente que nunca hubieras conocido dentro de una casa zen. Y es una puerta a bosques, países lejanos verdaderos o inventados, universos paralelos y reinos malditos. Y le debes un respeto. Cuando terminas un libro que ya has leído tienes una responsabilidad con él. Puedes dejarlo o regalarlo a alguien que sabes que lo va a cuidar. Aunque si te gusta es posible que un día sin más lo cojas y lo releas. Muchas veces. O simplemente abras una página al azar y recuerdes todo lo que has vivido, como un viejo amigo al que no ves pero sabes que sigue siendo tu amigo.
¿Y que hay de las visitas a las bibliotecas? ¿o a las librerías? ¿Y los libros de segunda mano? Esos que tienen en su interior las energías y emociones de la gente que los ha leído antes. ¿Cómo han acabado allí? A lo mejor sus dueños querían una casa sin polvo y muy zen.
Debo ser honesta y confesar que tengo un “ereader” y suelo leer en él. Pero en mi defensa diré que también suelo arruinarme en las librerías cada vez que entro. Y que nada es comparable al aroma del libro. Viejo o nuevo. Deberían probar de embotellarlo. Junto con el petrichor serían mis aromas favoritos.
Otro de los puntos en contra de leer en las tablets y los ereaders es que ya no hay interacción entre lectores. Muchas veces he tenido conversaciones interesantes entre los desconocidos del bus, de la mesa de al lado del café o de alguna fila en la que he tenido que esperar. Ver las tapas del libro es una invitación a la charla. Ver a alguien a quien le gusta el mismo libro que a ti es ver a alguien con quien seguramente te llevarías bien.
Os animo a regalar libros, a comprar más, a coleccionarlos o regalarlos. Pero no los abandonéis, ellos nunca lo harían.
Os dejo hasta la próxima. Prometiendo volver a la normalidad una vez pasado el verano. Y os dejo con una canción que me gusta y que estaba escuchando ahora mismo. Sé que sabréis perdonarme. Sed felices.





lunes, 6 de agosto de 2018

EMOCIONES. COMO VESTIRLAS Y TRATARLAS ADECUADAMENTE



Últimamente debo mantenerme alerta. Hay ciertos momentos en que me invade la tristeza. Yo estoy tranquila, sentada viendo la tele o leyendo un libro cuando de repente a mi lado se sienta la tristeza y se queda haciéndome compañía. Los ingleses utilizan la palabra “Blue” para describir los sentimientos melancólicos. Y me extraña ya que la tristeza nunca tendría que ser azul. A la tristeza le sienta bien el gris. La mía viene vestida con una gama de grises que varía según los ratos. Si va vestida de gris claro puede que se quede más días que si va vestida de gris oscuro. Su presencia suele ser más discreta los días claros, pero también más insistente. Nunca la he visto vestida de negro, por suerte. Dicen que cuando viene de negro suele anunciar períodos de locura y caos. Otra cosa que también es mentira, es la imagen esa de las películas, donde la tristeza escucha canciones lánguidas y lentas. Mienten. La tristeza lleva al silencio consigo. Es la ausencia de voces. La ausencia de palabras. La ausencia de amor. Es el vacio absoluto. Mi tristeza no es muy fuerte, por suerte. Pero sí reconozco que es bastante pesada. Tiene un aire de del siglo XIX y suele venir rodeada de niebla. Lleva un sombrero que le regalé yo y le tapa los ojos, no puedes mirar mucho rato cara a cara de la tristeza, es lo más peligroso del mundo. A veces cuando está a mi lado me mira, con expresión de seamos amigas, hazme caso, fíjate cuánto malestar hay alrededor, llora por el dolor de todos. Y en esos ratos, hay tardes en que sí estamos juntas. No mucho, porque eso la alimenta. Pero sí algún momento, generalmente los domingos.
Pero como todo tiene que tener su némesis, decidí un día invitar a alguien más a nuestra fiesta. Naturalmente estáis pensando que invité a la alegría. Pues no señor. Lo contrario a la tristeza no puede ser la alegría. La alegría es un poco zorra. Ahora viene y ahora se va. Viste de rojo y es muy de ser la protagonista. Siempre empeñada en que te olvides de todo y que te enfoques en la diversión del momento. La alegría es la más peligrosa de las emociones. Tanto que en el momento cumbre suele cansarse y dejarte ahí tirada, es entonces cuando la tristeza te dice ¿ves? Te dije que siempre podrías contar conmigo.
Para combatir a la tristeza vestida de gris, nada como el humor. El mío es muy agudo y polivalente. Suele enseñarme el lado bueno de las cosas y muchas veces me coge de la mano y me susurra una cosa divertida para alejarme de la niebla. Mi humor no es nada bien educado y suele visitarme en momentos que a veces no son políticamente correctos. Recuerdo una vez en un entierro me hizo reír y yo pensando: ¿quién lo habrá invitado? El nerviosismo me miró y me alzó una ceja como diciendo, “Mira lo siento, no podía decirle que no viniera, se ha invitado el sólo”.
Mi humor es de lo mejor de mi vida. Suele vestir con un traje británico y bebe té. Es un fanático del Earl Grey y de las chocolatinas con menta. Aunque lo he sorprendido con bermudas y camisas “tiki” en más de una ocasión. Yo lo dejo, porque es bueno reír también cuando hace calor, aunque no tengas ganas. Es amante de la ironía y a veces cuando bebe mucho, se salta el eje y puede llegar a ser cruel. Por suerte no lo hace muy a menudo, mi humor en el fondo es un caballero inglés que escribe como Tom Sharpe. Y tiene su residencia en lugares poco poblados de seres como él. No suele llevar en su maleta caídas ni cosas ridículas, dice que eso es para principiantes. A veces humor y alegría se juntan y entonces la señora de gris nos mira desde la ventana pero nunca se atreve a pasar. Juntos son invencibles.
La tristeza me está mirando ahora porque con lo que escribo se va borrando poco a poco, desaparece hasta quedarse en una niebla poco densa, casi transparente. Sé lo que piensa, está planeando pillarme con la guardia baja y volver a las andadas. No suelo dejarla, aunque a veces está bien hablar un poco con ella para poner las cosas en perspectiva. Mi religión y mis creencias suelen estar basadas en el equilibrio. El del bien y el mal, el de la música y el silencio, el de lo gris y lo azul claro. Creo que siempre que haya cierto equilibrio, nada malo puede pasar.

Me retiro por hoy. Miro a los lados y vuelvo a estar sola. Mejor, así aprovecho para leer un rato. Mis sentimientos os saludan, otro día os hablaré de los otros que me acompañan. Quedan algunos realmente interesantes. Sed felices.




martes, 31 de julio de 2018

COMBATE EL CALOR Y ENGAÑA AL CEREBRO.


Alguien me ha comentado hace poco que un verano leyó un libro ambientado en invierno y no notó tanto el calor. Y tiene razón ya que si te sumerges totalmente en una novela o relato, si ves alguna fotografía que te encanta o te horroriza, tu cerebro reaccionará como si lo vivieses en primera persona.
Hace unos días que hago aquello que prometí no hacer. Quejarme del tiempo y ponerlo de excusa para todo. Y no sólo lo hago yo. Lo hacen todos. Estoy cansada, es el calor. Los niños se pelean, es el calor. Los taxis hacen huelga, es el calor. Y no tengo ganas de hacer nada más que mirar películas tontas y series divertidas…obviamente es el calor. Porque yo en invierno leo a Nietzche y miro pelis iraníes subtituladas.
Pero volvamos al libro ambientado en la nieve del que os hablaba al principio. Si lo que vivimos a través de nuestros ratos de ocio con la lectura o el cine o la música, nos hace sentir igual que cuando vivimos a tiempo real las cosas, os prometo que me he enamorado millones de veces, he visitado países lejanos y he viajado en el tiempo.
Y como os he prometido maneras de combatir el calor y no sacarlo en cada conversación que tengáis con humanos o mascotas, os voy a dar algunos consejos.
Si tenéis la suerte de tener un cine cerca podéis echar una maravillosa siesta con “Mamma mia, una y otra vez”. El cine donde fui tenía la temperatura del aire acondicionado perfecta, pedí una Coca-Cola y no me dormí, así que vi a Cher en pantalla grande. Y eso es lo mejor de la película.
Pero aconsejo tirar de “streaming” o de videoteca. La verdad es que los estrenos de cine en verano son un poco tirando a malos.
Mi consejo es ver pelis antiguas. De las que veías por la tele, normalmente en el segundo canal los veranos de tu infancia.
Yo propongo cantar bajo la lluvia con Gene Kelly. Ver bailar a los 7 hermanos para impresionar a las 7 novias y esperar a que se deshaga la nieve para la primavera. Ir a Irlanda, con John Wayne y conocerlo como hombre tranquilo y no como vaquero que mataba a los indios. Ver el Gran Dictador y emocionarse. Y para terminar con algo diferente y casi un poco de multiverso y esas cosas que me gustan. Una película en blanco y negro y posiblemente difícil de encontrar “La vida en un hilo” (1945). ¿Os he hablado alguna vez de Edgar Neville? ¿No? Pues lo dejo para otro post.
Vayamos a mi terreno favorito. Series. Estoy viendo “The Office”. La última temporada. Sé que llego mil años tarde pero mira, te ríes mucho.
Aconsejo,  “Unbreakable Kimmy Schmit”. O revisionar “Rockefeller Plaza”. Creo que en las dos, la productora es Tina Fey. Esta señora y yo tenemos el mismo sentido del humor.
Ya sé que dicen que la risa es la mejor medicina. Pero para olvidarnos de las altas temperaturas lo mejor es pasarlas en Cicely de la serie “Dr. en Alaska”, donde no nos engañemos, aparte de cine, filosofía y belleza con toques de surrealismo, también hay comedia. O irte con el “Doctor Who” a conocer a Van Gogh, a Shakespeare, encerrar a Hitler en un armario, combatir con los Daleks o a ver el fin del mundo desde una terraza con vistas a nuestro universo.
Me doy cuenta que no dejo espacio para los libros. Voy a recomendar alguno. Dejad que os arregle la corbata y os alise el pelo porque os vais a Londres, nada como crímenes en la niebla para olvidar que es verano y no estáis de vacaciones, “From Hell” fantástica novela gráfica de Alan Moore. Sí, ese de los “Watchmen”. Pues “From hell”, habla de Jack el Destripador. Para los que decís que “novela gráfica” es otra manera de decir tebeo, os aconsejo un libro sin dibujos. Con hoteles vacíos y nieve. “El resplandor” de Stephen King. No me vale que recordéis a Jack Nicholson en la versión de cine. El libro es mucho mejor. Y tiene segunda parte, que es mala como ella sola, pero es verano y no estamos para pensar mucho.
Sí, ya sé que os he aconsejado cosas un poco antiguas, llamadlas “vintage” que queda más vendible. Pero siempre he creído que el verano es para los niños y vuestro verano será mucho mejor si os hace sentir un poco como cuando teníais tres meses de vacaciones y el lujo del aburrimiento.
Ah, los que esperaban por el título, recetas de limonadas frescas y mojitos caseros... Lo siento, pero siempre podéis bajar al bar. Y tomar una caña que en verano sienta genial. 

Os dejo con la canción que escuchaba mientras escribía esto. No os quejéis y sed felices.




lunes, 16 de julio de 2018

YO VENGO DE UN SILENCIO ANTIGUO Y MUY LARGO...


Estando de vacaciones a veces tienes la sensación de que la vida se toma un tiempo y descansa.
Pero el mundo sigue. Y estos días viendo la televisión me ha parecido que no sólo el mundo no se paraba sino que iba irremediablemente hacia el declive más absoluto. En mi casa siempre hemos sido de izquierdas. Incluso cuando era ilegal serlo. A mí, desde pequeña me produce cierta desconfianza cuando alguien se define abiertamente de derechas. Porque la gente razonablemente buena, la que luchaba por el estado del bienestar, ese que aún no ha llegado, siempre ha sido de izquierdas. Cosas de ser hija de un comunista. Al crecer me di cuenta que no había que tener miedo de la derecha. Había que tener miedo de los que decían que ya no existe ni izquierda ni derecha. Y a los que dicen que esas cosas no van con ellos. Para mí, todo ha sido fácil en ese sentido. Es ahora cuando observo el mundo y se me hace todo mucho más difícil de entender. A lo mejor son cosas de la edad.
Ayer veía en la televisión una concentración en el Valle de los Caídos. Para los que estáis de vacaciones o para los que directamente pasáis de todas las noticias os diré que la polémica viene con querer sacar los restos del dictador Franco de su sitio.  Y convertir el lugar en un sitio de reconciliación y honra a la memoria y a la convivencia.
Pero eso no convence a todo el mundo, así que un domingo por la mañana es perfecto para ponerte una camisa azul, desempolvar la bandera preconstitucional (sí, la del aguilucho) y cantar el “Cara al sol” con más pasión que sentido común.
Y ayer un Borbón sin corona y más gente de la que hubiera creído se concentró con la mano en alto gritando “Franco, Franco, Franco”, “El Valle no se toca”, “Españoles sí, ilegales no”. Comprenderéis mi absoluto pavor. El Valle no es sólo la tumba de Franco y de Primo de Rivera. Es una fosa común. Construido no solamente con mano de obra contratada sino también por 20.000 presos republicanos. Unos 30.000 cadáveres descansan ahí. De los dos bandos. Muchos sin identificar, de hecho más de 14.000.
La siguiente noticia me animó un poco. Nuestros vecinos los franceses, que mientras yo veía las noticias aún no habían ganado el mundial de fútbol, estaban en plena resaca del 14 de Julio. Día de la toma de la Bastilla. Aunque el día nacional de Francia no se celebra ese día por eso, se celebra por la Fiesta de la Federación, que empezó un año después y que fue el inicio más o menos de la revolución francesa.
Las causas de una revolución siempre tienen un elemento común. La rigidez. Visconti lo dice en “El Gatopardo”, debemos cambiar todo para que nada cambie. Que ya sé que sois unos puristas y estaréis diciendo ahora que la obra está basada en la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, pero yo es que vi la película y no me leí la novela y además reconozco sin vergüenza alguna que la vi porque de pequeña adoraba a Burt Lancaster.
A estas alturas ya no voy a retomar el hilo de lo que estaba contando. El día que inventen un GPS para escritura lógica y coherente yo lo compro.
Aunque también es verdad que lo que escribo sale de dentro y por eso y sólo por eso no tiene porqué seguir un orden planeado.
¿Hablábamos de revolución? Dicen que cuando la Pasionaria volvió a España del exilio, dijo que todos tenemos un coche y un piso a plazos y que así era imposible la revolución.
Creo que tenía razón. Ahora tenemos un Smartphone y coleccionamos corazones en Instagram. Aunque muchos de nosotros, a pesar de las noticias, intentamos creer y crear un mundo mejor. Más amable y más humano, como dice la canción.
Hoy tendría que poner una canción que hablara de la paz, algo así como “Imagine” de Lennon. Pero la verdad es que os voy a poner algo para no olvidar el pasado. Y para no olvidar que el odio engendra guerras pero la indiferencia también.
Sed felices.




viernes, 22 de junio de 2018

EL REY BONDADOSO Y UN POCO IMBÉCIL Y OTROS PERSONAJES QUE NOS CONFUNDIERON...


El rey bondadoso era una figura recurrente en los cuentos que leía de pequeña. Solía ser un rey un poco imbécil por cierto. Muchas veces era engañado por miembros de la corte que ansiaban su poder. Un cuñado, un primo lejano o un amigo que se enamoraba de la reina y pretendía borrar la competencia del mapa. Otras veces utilizaba a sus hijas, las bellas princesas igualmente bondadosas y un poco inocentes como eufemismo de tontas, como debe ser una princesa que se precie y eran moneda de cambio para ampliar el reino o bien preciado premio para el primer caballero que luchara contra dragones, bestias o maldiciones y sacara al pueblo de los apuros. El rey bondadoso o más bien su representante armado, ganaba siempre y recompensaba a su pueblo con celebraciones que duraban días y donde todo el mundo era feliz.
Yo solía preferir leer a Astérix que unía a su pueblo para luchar contra la injusticia.
Los cuentos infantiles nos brindaron grandes enseñanzas. Al principio del cuento el héroe solía encontrarse con una persona o con un grupo de personas que estaba en problemas. El héroe, debía ayudarles, primero porque ese era su trabajo y después ya, porque más adelante él sería el ayudado. Y su bondad sería premiada. Al crecer, nos olvidamos de estas enseñanzas y oímos frases como que económicamente no es rentable ayudar a gente con problemas. La vida de 600 personas subidas a un barco, huyendo de hambre y miseria no nos compensa. Los mismos que dicen “si tanto te gustan los inmigrantes mételos en tu casa” cuentan a sus hijos por las noches cuentos donde el caballero mata al dragón, sin darse cuenta que ellos son ahora los dragones. Poner precio a una vida humana me parece más propio de un hechicero malvado que hace pactos con el diablo.
¿Alguien recuerda a los gigantes o ogros que encerraban a los niños en jaulas? Nuestro gigante malvado, es rubio y rico, tiene un mal peluquero y un bronceado de rayos UVA. La gente a la que encierra en jaulas, son familias que se han ido de su casa para encontrar un futuro mejor, ¿no era esa la base del “sueño americano”?
Pero los cuentos, al menos los que a mí me contaban de pequeña tenían siempre una figura importante. La damisela en apuros. La princesa en peligro. La hija de ricos comerciantes solía ser raptada por maléficas figuras para sacar provecho o para su propia diversión. Y ahí llegaba alguien en caballo blanco, soltero y guapo como el que más que la rescataba. Aunque cuentos modernos como “Shrek” o “Brave” intentan adaptarse a los tiempos modernos y nos quieren mostrar princesas que se salvan ellas solas y de paso salvan a unos cuantos más por el camino, las antiguas historias enfatizaban en la frágil figura de la mujer que debe ser protegida y defendida.
La vida real se muestra contradictoria al respecto. A las alarmantes noticias sobre la violencia de género, se suman las sentencias claramente masculinas que responsabilizan a la víctima de sus desgracias y dejan libres a los malos de la trama.
Tuve tres cuentos favoritos de pequeña de los que aprendí muchas cosas. El primero fue la versión Disney de “Cenicienta”. Y aprendí que los animales hablaban y te ayudaban y que había que confiar en las hadas madrinas. Mi madre me soltó que las hadas madrinas no existían y allí se acabó un poco mi niñez. Como me resistía a crecer (aún lo hago), mi segundo cuento preferido era “Peter Pan”. Y aprendí que si los pensamientos alegres te hacen volar, ser positivo te ayuda a lograr cosas increíbles. Mi último cuento preferido era “Juan sin miedo” y me gustaba porque sin saberlo yo, cumplía los requisitos, empezaba con un viaje, ayudaba a alguien y ese alguien le daba una información que le ayudaría más adelante. Pero sobretodo me gustaba porque hablaba con los fantasmas y con sus miedos.
Lo bueno de los cuentos infantiles es que nos brindan un poco de esperanza y están destinados a enseñar cierto sentido común y humanidad a los niños. Lo malo que tienen es que a veces nos enseñan a confiar en reyes o señores que por muy bondadosos que sean, siguen siendo un poco imbéciles y nuestro bienestar depende de su buena voluntad.
¿Y qué nos queda? Pues a mí, me queda de mi infancia una sensación continua de asombro y confusión. Un despertar viendo las noticias y pensando que eso no es lo que nos habían prometido y que los buenos no son guapos y los feos no siempre son los malos. Me dejan una especie de desencanto y de ganas de volver a leer Astérix que sí se apañaba contra las desgracias y además solía pasarlo  muy bien por el camino.
Voy a leer un rato. Ya sé que los animales no hablan porque mi madre me lo dijo al salir de ver “Cenicienta”, pero Haruki Murakami y yo discrepamos. Hay un gato en la terraza que creo que quiere llamarme la atención y decirme algo. Voy a leer alguna historia donde los animales hablen y te entiendan porque se comunican con el lenguaje del alma. Y porque he descubierto que los animales, en la vida real no son crueles. Y que las bestias feroces de ahora visten trajes hechos a medida o togas de jueces que hablan en nombre de la justicia.
Os dejo con un fin de semana por delante hasta la próxima. Sed buenos, empáticos, valientes, pensad cosas alegres para poder volar y sobretodo sed felices.




lunes, 4 de junio de 2018

DESMONTANDO A MARILYN.



El 1 de Junio de 1926, nace Norma Jeane Mortenson, que luego sería conocida como Norma Jeane Baker,  con la ignorancia absoluta que un día sería leyenda.
Norma Jeane tuvo una infancia difícil. Como casi toda leyenda que se precie.
Poca cosa podemos añadir a su comentada biografía. Sus matrimonios por ejemplo. Recuerdo que cuando yo era adolescente vi una foto de Marilyn con uno de sus maridos, Arthur Miller. Y pensé ¿Qué tendría ese hombre desgarbado para atraer a una mujer como Marilyn que podría estar con quien quisiera? Después crecí un poco y leí “Muerte de un viajante” y pensé ¿Qué tendría Marilyn para atraer a Arthur Miller?
Mi idolatría por Marilyn llegó tarde. Yo era muy fan de Rita Hayworth. También de Ginger Rodgers. Para mí, el cine clásico no entendía de épocas, sólo era clásico. La absoluta veneración por la rubia me viene de su personaje Lorelai Lee en “Los caballeros las prefieren rubias”. Siempre creí que en el fondo Marilyn era Lorelai. Cuando me leí el libro de Anita Loos, vi que el personaje era mucho más complejo que en la película y me reafirmó en mi teoría de que Marilyn siempre fue Lorelai Lee.
No imagino las guerras que debió lidiar la rubia en la época de latón dorado de Hollywood. Creo que era un tiempo lleno de Harry Weinsteins por todas partes. Una de sus frases más famosas es “En Hollywood pueden llegar a pagarte 1000 dólares por un beso pero tu alma no vale más de 50 centavos”.
Fue nombrada “Miss Alcachofa” en 1947 en Castroville, California. Su bebida favorita era el Dom Perignon 1953. Era una tardona compulsiva y tuvo serios problemas con muchos de sus compañeros de profesión debido a su actitud de Diva. Su madre era una enferma mental y esa sombra siempre planeó encima de la cabeza de Marilyn con el miedo a que ella hubiera heredado tal enfermedad. Le encantaban los animales y Frank Sinatra le regaló un perro cuando se divorció de Joe DiMaggio, le puso “Maf”, de Mafia. DiMaggio traía flores a su tumba cada semana, como le prometió si ella moría antes que él. Era una mujer culta y se sentía fascinada por la gente inteligente. Leía mucho, escribía poesía y coleccionaba arte. Le gustaba el perfume “Chanel nº 5” cosa que nunca he podido llegar a entender. Fue amiga de Truman Capote. Amante de un par de Kennedys. Y considerada una bella tonta por muchos de sus fans. Ingresó en el Actor’s Studio y recibió clases de Lee Strasberg. Fundó su propia productora y nunca estuvo tan bien pagada como puedas imaginar.
Pero ¿Y la Marilyn humana? Algunas cintas de su último psicoanalista salieron a la luz, revelando una mujer atormentada y llena de miedos. Una criatura insegura.
Su última cena se la trajo Jean Leon a su casa, su plato favorito fetuccini y vino.
Dicen las malas lenguas que una vez Marilyn le propuso matrimonio a Albert Einstein y le dijo “¿Se imagina un hijo nuestro con mi belleza y su inteligencia?” A lo que el físico respondió “Temo que el experimento saliera al revés con mi belleza y su inteligencia”. Nadie habla del alto coeficiente intelectual de la rubia, que algunos dicen era superior al del científico.
Con ella comparto algunos puntos comunes: como su color de tinte, su amor por los animales, algunas inseguridades y su gusto por los hombres listos. No nos engañemos, preferiría compartir sus medidas, su talento y su inteligencia. Pero así son las cosas.
Muchas teorías de la conspiración han hecho correr ríos de tinta a partir de su turbia muerte. Suicidio, asesinato o mala suerte, el caso es que Marilyn se marchó sin despedirse y eso siempre sienta mal. Sin embargo para mí siempre será una de las inmortales del cine. Poco valorada y más famosa por detalles superficiales que por su verdadero yo. No hay duda de que Marilyn fue un gran personaje, quizá el mejor de Norma, su gran interpretación, ojalá su guión hubiera tenido más  páginas.
Hoy no voy a alegraros el final del post con una canción sino con un clip de mi personaje preferido. Disfrutad de la vida. Superad los malos ratos. Bebed vino y tomad el sol. Nuestro tiempo es limitado. Sed felices.  



jueves, 24 de mayo de 2018

ELEMENTAL MI QUERIDO IGNATIUS


Creo que más de una vez he cantado a los cuatro vientos mi casi irracional, infantil, incondicional e icónico amor por el detective Sherlock Holmes.
Sir Arthur Ignatius Conan Doyle (sí, Ignatius) nació un 22 de mayo de hace 159 años. Con tal excusa, como si necesitáramos una excusa, hoy me dispongo a parlotear un poco sobre él.
Creo que me hubiera llevado bien con ese señor. Aunque era médico e intentó encaminar su vida profesional en este campo, según él la falta de pacientes que entraban en su consulta le daba el tiempo necesario para dedicarse a escribir.
Entre algunas curiosidades: le dio clases de golf a Ruyard Kipling; fue uno de los primeros aficionados al esquí que practicó en Davos donde fue a vivir para intentar mejorar la salud de su primera esposa Louise; su vida espiritual era compleja como debe ser, no os fieis nunca de alguien que siempre esté seguro de estos temas; aunque fue criado con cierta religiosidad, la abandonó para volver a ella después de la muerte de Louise y coqueteó con los temas parapsicológicos llegando a ser socio del “The Ghost Club” donde se codeaba con Houdini, otro de mis iconos. Sé que cuando hablo de espiritistas y parapsicología os vienen a la cabeza los programas de madrugada del tarot, pero nada más lejos. The Ghost Club era una asociación nacida en Cambridge, algunos de sus miembros conocidos fueron escritores y poetas como Charles Dickens y W.B. Yeats y otros fueron hombres de ciencia como  Charles Babbage o William Crookes.
Pero volvamos a Conan Doyle, quien fue el padre de la “criatura” más famosa de la literatura policíaca con permiso de Miss Marple y Hercule Poirot. La primera historia donde apareció Sherlock fue “Estudio en Escarlata” el año 1887. Y allí empiezan a compartir el piso 221B de Baker St. nuestro Holmes y el Dr. Watson, siempre bajo los atentos o no tan atentos cuidados de la Sra. Hudson que era su casera. Se comenta que hubo un predecesor del famoso detective que fue creado por Edgar Allan Poe y que se llamaba Auguste Dupin, aunque no llegó a tener la fama de Sherlock, sí que compartía ciertas habilidades con él. Conan Doyle sin embargo, afirma haberse inspirado en un profesor que conoció mientras estudiaba medicina, precursor de la ciencia forense, mente lógica y analítica y poeta aficionado, llamado Joseph Bell. Curiosamente los creadores de la serie “House M.D.” también dicen haberse inspirado en él para la creación de su personaje. Aunque yo siempre pensé que era un homenaje a Sherlock.
Conocí a Holmes siendo adolescente y cuando lo leía siempre pensaba que en realidad el detective era un “alter ego” del escritor; y me pasaba lo mismo con Pepe Carvalho y Manuel Vazquez Montalban.
Hay que reconocer que había muchas trampas en las historias de Sherlock Holmes, las pistas eran casi siempre visibles sólo para el detective dejándonos a los lectores como simples admiradores de su inteligencia y observación y sin poder participar en la adivinación de quién era el asesino. Sin embargo si algo es capaz de seducir es la inteligenci, así que mi corazón estaba a veces dividido entre Sherlock y su eterno enemigo Moriarty.
La relación amor odio que tenía Doyle con Holmes llegó a tal punto que una vez lo dejó morir junto a su archienemigo en las cataratas de Reichenbach, la gente en Londres llevaba crespones negros en señal de duelo, la familia real británica expresó su consternación y Doyle que en principio se negaba a revivir a su hijo literario, decidió  resucitarlo en la siguiente novela, al fin y al cabo había que comer.
No voy a hablar hoy de las adaptaciones cinematográficas y televisivas, que las hay, buenas y algunas insultantemente malas. Hoy me quedo con el aroma de los libros de papel. Dato curioso (para mí) nunca he leído una historia de Sherlock Holmes en mi ebook.
Voy a dejaros con alguna de las brillantes frases del detective de los libros. Entre las cuales no está “Elemental Querido Watson”, eso es cosa de las adaptaciones. A ver si os tiento y os animáis a leer alguna.

“No hay nada más engañoso que un hecho evidente”
“Usted ve, pero no observa”
“Nunca supongo. Es un mal hábito, destructivo para la facultad lógica”
"Me horroriza la aburrida rutina de la existencia. Tengo ansias de exaltación mental"
“Me llamo Sherlock Holmes y mi trabajo consiste en saber lo que otros no saben”

Os dejo hasta pronto y aunque este post tenga sabor de taza de té y niebla tras la ventana, yo tengo ganas de verano y buen tiempo, así que os regalo el verano que nos describió Vivaldi que eso siempre alegra el alma. Sed felices.



CONSEJOS ZEN Y OTROS PELIGROS DE LOS QUE GUARDARSE

Si hace unos días culpaba al calor de mi apatía general, ahora pienso culpar al verano (se me termina el chollo) de las cosas en que ocupo...