jueves, 7 de abril de 2016

Un ministerio que SÍ funciona.

Creo que lo que me atrae de los viajes en el tiempo es ese concepto del “fuera de lugar”. Ver a alguien con la educación y la influencia cultural de su época visitando otra. Pasado o futuro. Confieso que mis episodios favoritos de la serie “Dr. Who” son aquellos en que interactúan con personajes del pasado como Agatha Christie, William Shakespeare o el magnífico episodio de Vincent Van Gogh. Con estos datos, podréis adivinar que la serie “El ministerio del tiempo” de Televisión Española, está hecha para mí.
La verdad es que me ganaron en el primer episodio cuando “Alonso de Entrerríos” preguntaba quién era ese tal “Alatriste” con quien lo confundían todos.
Esta semana, dedicada a la segunda parte de “los últimos de Filipinas”, la serie sufrió un parón. Aunque se comenta que ya estaba previsto y fue un error comunicarlo tan tarde, a todos los seguidores nos pilló de sorpresa.
En twitter salió el Trending Topic #YosalvoMdT y creo que quedó más que claro que los fans se sorprendieron al saber que aún no estaba confirmada una tercera temporada. Yo no entiendo de índices de audiencia, ni de merchandising o rentabilidades. Sólo entiendo de sensaciones. Y de calidad. No se puede negar que la serie rezuma calidad por los cuatro costados. Los diálogos llenos de guiños, algunos cariñosos, otros divertidos; los actores que tienen química entre ellos; y las historias bien desarrolladas. Su humor, lejos del “Slapstick” y de lo soez, se acerca más a la sutilidad de las series de la BBC. Y quizá por eso y por lo de moda que está últimamente este tipo de género, la serie goza de unos fans fieles. De esos que te siguen aunque cambies de canal. Y también de esos que se disfrazan para ir a una comic con.
La base cultural de la serie, debería ser razón suficiente para que la renueven, la mimen y la conviertan en un clásico. La verdad es que consiguen acercarte a personajes como Lope de Vega, Velázquez o Lorca. Te enseña cosas que yo debí haber aprendido en clase, pero la “Logse” no me dejó. Por ejemplo, yo no sabía que Napoleón pasó una noche en un convento español, o que Lorca era un visionario que había predicho incluso su muerte en sus poemas.
En fin, que para un ministerio que funciona, que no nos lo quiten. Os dejo con un clip de Napoleón y Angustias que se hace pasar por monja y le enseña a preparar el pollo con patatas. Si es que sólo con eso no puede ser que no os enganche.

Sed felices, y Ministéricos.


lunes, 14 de marzo de 2016

Los villanos no son lo que eran. Son mejores.

Cuando yo era pequeña, reconocías al malo de la película fácilmente porque solía ser feo, a veces llevaba bigote y bebía perdiendo las maneras y atacando prostitutas en el “Saloon”. Sí, en las pelis del Oeste de "Sesión de tarde", había mucha puta en el Saloon. Al final, la pobre fresca, empezaba una nueva vida en San Francisco. Y el protagonista se casaba con una casta hija de granjero y se quedaba a echar raíces en el pueblo, que ya estaba cansado de tanto rancho recalentado y solitario.
Pero los malos han evolucionado hasta el punto que ahora, o no los reconoces hasta el final, o son más sofisticados. El primer villano del que tengo recuerdo consciente es Eduardo Noriega en “Tesis”, ese encantador de serpientes que se dedicaba a hacer “Snuff movies”. Aunque sea rubia, por una vez, fui lista y a mí me encandiló el antihéroe, la verdad es que me conquistó ese Fele Martinez tan raro y friki, que al final resulta que es el bueno.
Otro de mis malos favoritos es Roger “Verbal” Klint, en “Sospechosos Habituales”, y es que como dicen al final de la película: “El mejor truco del diablo es hacerle creer al mundo que no existe”. Sí, os he hecho un pedazo de spoiler, pero si a estas alturas no habéis visto esta película, es culpa vuestra.
Los malos ya son más difíciles de reconocer, porque ahora les han añadido cinismo. Buena educación. Y muchas veces dinero.
Desde que las series pasaron a ser verdaderas obras de arte, nos han regalado villanos adorables que no sabes si los temes o los quieres de mejores amigos. Tony Soprano, ese mafioso de New Jersey que mataba sin remordimientos, pero tenía ataques de ansiedad e iba al psiquiatra. El egoísta y manipulador Don Draper de “Mad Men” y su media sonrisa de vuelta de todo. Heinsenberg en “Breaking Bad”, la evolución de un pobre hombre a un tío con un par. Jaimie Lannister, el matareyes de “Juego de Tronos”, que ya me empieza a caer bien y todo. Pam de “True Blood” y su absoluta fidelidad a su jefe/creador. Dexter, ese psicópata con buenas intenciones. O la serie "Scandal" donde te reto a que identifiques al más villano de todos.
En fin, que lo que han hecho los guionistas es crear una red emocional que hace que en muchas ocasiones sintamos más empatía por el villano.
O que veamos situaciones en que el malo y el bueno no sean papeles tan definidos. Cosa que me parece mucho más interesante.

Hoy os dejo para que penséis en quién son vuestros malos favoritos, y lo podéis hacer con este fantástico tema de Jim Croce “Bad bad Leroy Brown”, de cuando los malos llevaban bigote y se reconocían por sus malos modales.
Sed felices y no os confiéis mucho, estoy convencida de que el diablo sí existe y a veces vive dentro de nosotros. 




viernes, 4 de marzo de 2016

La belleza.

Inaugurar el mes de Marzo con una maldita y dolorosa conjuntivitis me hizo apreciar todos los colores del arcoíris. Sí, en cuanto estuve mejor me puse a repasar mentalmente todas las cosas que realmente me han dejado con una sensación de belleza absoluta y felicidad supina.
Sin orden alguno ahí va mi lista de placeres visuales.
Un café servido en una mesa de “Les Deux Magots” en París. En serio. La mesa redonda, el café corto, y el vasito de agua, el carrito de postres que no probé y los músicos de Dixie tocando en una esquina de Saint Germain, hicieron un poema visual y sensitivo que quedó en el disco duro de mi memoria. No os aconsejaré que vayais, ya lo hice y fue un error. Me dijeron que era un café caro y punto.
Sigo en París. Esta vez en la Saint Chapelle. Cuando entré estaba nublado y mientras miraba con ojos muy abiertos los vitrales, salió el sol. Se oyó un murmullo general. Sí, casi suelto una lagrimilla y todo. Mi hermana me dijo que si en ese momento no creyó en Dios, se declaraba agnóstica por los siglos de los siglos. Por cierto, las mismas personas que creyeron que el café, era caro en Deux Magot, pensaron que me había burlado de ellas al aconsejarles la visita a la Saint Chappelle. Supongo que no todos tenemos los mismos gustos. Así aprendí que no hay que aconsejar ningún sítio, lo que para mí es mágico para ti puede ser una cosa cuotidiana.
Un vuelo a Amsterdam sobre un mar de nubes que cubría media Europa. Saber que el sol estaba allí arriba, fue una imagen que me ayuda a lidiar con todos los días nublados de mi vida.
Las Cariátides del museo de Atenas. Las de verdad, las que están encerradas en vitrinas. Yo iba saliendo del museo pensando “¿Y las cariátides, ya me las he perdido?” Entonces me di la vuelta y casi me caigo. Allí estaban, serenas, relegadas de su antigua función de columnas y condenadas a ser maniquíes admiradas por todos los que se deciden a entrar al museo.
La puerta de Ishtar, en el museo de Pérgamo de Berlín. Soy así de fácil. Aquel azul siempre me ha podido.
Y ya más cerca de casa, los atardeceres de verano en la Vall de Boí. Hay un bar con terraza justo al lado de la iglesia románica de Sant Climent de Taull, donde cada tarde la naturaleza te regala algunos de los mejores atardeceres que he visto.
Bien, me despido hoy con cierta alegría. Creo que todos vemos lo que queremos ver, y yo elijo lo sutil y la belleza en todos los momentos que pueda disfrutarla. Os dejo con Tom Waits recitando una pieza de Bukowski, que resume exactamente lo que quiero decir. Nirvana. Sed felices y no os perdáis la magia.











miércoles, 10 de febrero de 2016

¿Por qué lo llaman amor, cuando quieren decir drama?

¿Es Febrero y estás enamorado? pues estás de enhorabuena. Puedes demostrar tu cariño a la persona amada con uno de los miles de regalos de color rojo y en forma de corazón que han invadido los escaparates. Sí, un día los comerciantes decidieron que todos volviéramos a creer en el romanticismo y así ellos se deshacían de los excedentes de stock que había sobrado en Navidad.
Mi frase favorita sobre el amor la dijo Don Draper en “Mad Men”: “Lo que tu llamas amor fue inventado por tipos como yo para vender panties de nylon”.
Y eso resume perfectamente mi punto de vista.
Claro que no quiero amargaros el día, y menos si estáis enamorados y creéis que siempre lo vais a estar.
Disfrutad del momento y de las mariposas en el estómago. Que eso está muy bien.
Debo confesar que en el pasado era una gran fan de las comedias románticas. Hasta que dejaron de ser comedias y fueron dramas románticos. Con lo cual imagino que me seducía más la comedia que el romanticismo. Si miro la cartelera ahora mismo, no encuentro películas como cuando Meg Ryan caía bien y Sandra Bullock era divertida. Ahora todo son tristezas. Un señor que se llama Nicholas Sparks empezó a escribir libros donde sólo el amor te salva de todo lo malo y plas plas: una generación entera, cree que amor y drama van de la mano.
También existe el amor paranormal, donde una criatura fantástica como un vampiro o un hombre lobo dedican la eternidad a ir al instituto y enamorarse de la chica más sosa del mundo. Drama, drama, drama.
Creo sinceramente, que en el amor falta alegría. La mayoría de las canciones de amor que existen hoy en día, son de recuerdos de antiguas parejas que han cortado. O de cómo se echan de menos, porque están lejos. ¿En serio? Menos mal que Cole Porter murió hace mucho y no puede ver en que se ha convertido. ¿Alguien conoce “You are the top”?

You're the top!
You're the Coliseum.
You're the top!
You're the Louvre museum.
You're a melody from a symphony by Strauss
You're a Bendel bonnet,
A Shakespeare sonnet…

Supera eso Juan Magán. O Pablo Alborán.

En fin que seáis enamoradizos o no, seáis optimistas o pesimistas, disfrutéis de San Valentín o lo uséis como excusa para salir y emborracharos, sobre todo hacedlo porque tenéis ganas. Hoy os dejo dos enlaces a vídeos. El primero Don Draper, con su increíble voz diciendo eso del amor en plan cínico. El otro “You are the top”  porque a veces está bien creer dos minutos en el amor. Y en el fondo todo es cuestión de equilibrio. Sed felices.




miércoles, 3 de febrero de 2016

Puntos de vista, musas cotidianas y Bye Bye American Pie

Los sábados suelo comprar el periódico. Los periódicos. Porque si quieres saber lo que pasa debes hacer un cálculo matemático leyendo diversas publicaciones, descartando las variables y quedándote con las constantes.
Se ha convertido en un entretenido, práctico y a la vez penoso pasatiempo. Recuerdo en mis tiempos de instituto, cuando nos decían que una noticia debía ser imparcial y contar sólo lo que había sucedido. Pero la verdad, es que la prensa es uno de los poderes más maquiavélicos que conozco. Sólo hay que mirar las noticias en la 1 y en TV3. Mundos distintos, prioridades diferentes, manipulaciones demasiado exageradas.
Ha llegado un momento en que no me identifico con ninguno de los canales de televisión que veo, y a parte del periódico de los sábados suelo enterarme de lo que pasa por twitter. Eso sí, también hay que seguir a gente de diferentes ideologías.
Lo que me lleva a pensar, que existen tantas verdades como puntos de vista. Ahí queda eso.
Hablemos de otros pasatiempos. Otro de mis favoritos, es observar. A lo mejor me ves sentada en un bar con un café delante y sola, y piensas, pobre, no ha podido quedar con nadie. No lo piensas, hay quien se me ha acercado y me ha felicitado por la valentía de sentarme en una mesa, sin nadie más. ¿En serio? Si no eres capaz de sentarte a tomar un café, te pierdes uno de los mejores placeres del mundo, el placer de tu propia compañía. Bien, a veces suelo observar a la gente de mi alrededor y montar sus historias. Imaginar sus vidas e incluso incluirlas en alguna cosa que escribo. Cuando publique, quiero que sepáis que muchos de mis personajes sois vosotros. Algunos sois anónimos y otros no tanto. Eso sí, todos muy inspiradores. Sois grandes musas.

Y como se me hace tarde, voy a terminar con una triste efemérides. Hoy es el día en que la música murió. Según Don MacLean. Sí, es el aniversario del fatal accidente que se llevó a Ritchie Valens, Buddy Holly y JP Richardson “The Big Booper”. Sé que tendría que despedirme con alguna de sus canciones. Pero la verdad es que no puedo resistirme a dejaros con “American Pie”, un vídeo estupendo con subtítulos que os explicará exactamente de que va. Sed felices. Y cantad conmigo.


lunes, 18 de enero de 2016

Manuscrito Voynich y flores del espacio contra el Blue monday.

Ya está aquí, el día matemáticamente más triste del año. El Blue Monday. La suma de factores dirá lo que quiera pero yo elijo cuando estar triste. Y hoy, no. Así que hasta nueva orden hoy elijo la alegría.
Me rodeo de optimismo y leo que ya ha nacido la primera flor en el espacio. Se trata de una Zinnia y es de color naranja, uno de los colores más vitales que existen. Felicitamos a Scott Kelly el astronauta convertido en jardinero.
Más buenas noticias. Si quieres ponérselo difícil al alzheimer: Baila. Bailar es efectivo, antidepresivo, divertido y encima haces ejercicio. Ya lo sabes, “Mueve tus caderas cuando todo vaya mal”, como cantaban los Burning.
Y de bailes y flores nos vamos a libros. El sábado pasado el frío me “castigó” y no pude ir a la montaña, así que me fui de rebajas. Después de probarme todos los zapatos que encontré, como si fuera la hermanastra de Cenicienta, decidí que no tenía el día. Así que me fui a “Norma Comics” de Lleida, donde cayó un ejemplar de Sandman que tengo esperando a empezar. Da gusto entrar en un sitio y hablar con gente que entiende y disfruta lo que hace. La mujer al cargo, me contó que la colección “Sandman” había pasado por varias editoriales y que era difícil encontrar ejemplares, la verdad es que no soy nada coleccionista, soy más bien una devoradora de libros que lee cualquier cosa que esté impresa. La visita a la tienda vale la pena, sobre todo si eres “novata” como yo, tú déjate guiar y disfruta.
Y vamos a añadir unas gotas de misterio a la vida. La editorial burgalesa Siloe, ha sido la elegida para editar un facsímil del misterioso “Manuscrito Voynich”. El códice lleva el nombre de su último descubridor, Wildrid Woynich, un anticuario polaco que lo adquirió a los jesuitas en 1912, y cuyos pergaminos ha datado el carbono 14 entre 1404 y 1438. No sabemos muy bien la lengua en que está escrito, conocemos por las ilustraciones y algunas pocas palabras que se han podido descifrar que está a caballo entre un herbolario y un tratado de alquimia. Estamos a la espera de que salga y podamos, si no comprarlo, al menos visitarlo cuando esté en exposición al público.
Os dejo, con misterios, con alegrías, cambiando el color azul por el naranja, que tiene más vitamina C y que nos protegerá de los virus de gripe y mala leche que nos acechan. Como siempre, me despido con una canción. Y como antes he dicho, hay que bailar, y si hay que aprender, lo haremos con uno de los mejores. Y en cualquier situación. Hasta bajo la lluvia. Sed felices.




miércoles, 6 de enero de 2016

Cajas vacías.

El fin de las vacaciones de Navidad, lo asocio sin remedio a la voz del periodista Andrés Aberasturi hablando por la radio de los papeles de regalo y cajas de juguetes en los contenedores de basura.  De pequeña las voces de RNE1, me contaban infinidad de cosas, mientras José María Pou y Concha Barral me hablaban de casi todo lo que sé de teatro musical americano; Andrés me contaba historias de cada día y sembraba en mi inconsciente, palabras que yo convertía en imágenes que siempre me acompañarán. Y la verdad es que ahora mismo desde mi ventana estoy viendo como gente deja cajas vacías de juguetes en el contenedor, y pienso en toda la felicidad que contenían dentro. El poder acumulado mientras estaban escondidas para que no las encontraran, o la ilusión con la que han sido elegidas. Magia en estado puro.
Lo curioso, es que la gente suele asociar el fin de las vacaciones con estados de depresión y tristeza, y muchos empiezan a contar las horas hasta las próximas. Es extraño que no nos demos cuenta de que la vida es lo que nos pasa todos los días, y las vacaciones son sólo esa excusa para pasar tiempo con la gente a la que queremos, para ver películas antiguas, o para disfrutar del “dolce far niente”.
Me quedan aún unas horas para volver a mi rutina diaria, y la verdad es que pienso aprovecharlas a fondo. No voy a hacer la lista de buenos propósitos, porque si en los últimos años no los cumples, soy de la opinión que hay que indultarlos.
Así que este año, me relajo. No hay planes de aprender un idioma nuevo, de hacer puenting o de aprender a cocinar.
Sin embargo, sí hay planes de disfrutar lo que traiga cada momento, dar patadas a las piedras del camino y escuchar por lo menos una canción al día que me encante.

Os dejo, con este Post nocturno, para que disfrutéis de los siguientes instantes, y os dedico esta canción, de Belle and Sebastian, que han compuesto alguna de mis canciones fetiche,  disfrutadla y sed felices.


EL CREADOR DE DISTOPÍAS

  Tengo un amigo que ama las distopías. Escribe sobre ellas y parece que todo lo analiza con precisión quirúrgica, cuando lo imagino delante...