lunes, 29 de diciembre de 2014

Nuestra lista 2014: Gente, cosas y lugares que molan.

Es fin de año, es momento de hacer listas. Es Navidad, es ese momento especial para mostrar aun más buen rollo vital.
Así que Sofía, Vicenç y LJ nos hemos propuesto hacer una lista de la gente, cosas y los lugares más guay que hemos conocido en 2014. La lista podría ser eterna, pero cada uno de nosotros ha seleccionado tres, que unimos en este post que publicamos, a la vez, en nuestros tres blogs.  
¡Así que pedimos perdón a todos los que no salís en esta lista, también nos moláis! Por cierto, el orden es completamente aleatorio.

#1 el Harlem

Cuando la gente habla de Nueva York se refiere generalmente a Manhatan. Sus rascacielos, los teatros, la Estatua de la Libertad, Central Park, los centros comerciales... a Vicenç le encanta Nueva York (¿y a quien no?). Pero este año, más allá de los rascacielos de la isla, descubrió el fantástico mundo del Harlem. Un barrio vibrante, que rebosa energía, con mucho jazz, tiendas de discos y comida de todas partes (y muy buen té de todos los rincones del mundo). El Harlem no es solo una visita fugaz para escuchar una misa gospel, es un territorio plagado de sorpresas que da un contrapunto fantástico a un viaje típico a la gran ciudad y que es mucho más seguro de lo que los turistas puedan pensar.

Recomendamos: pasear por las calles de Harlem, o por cualquier barrio más allá del centro de las ciudades que habitas o visitas.

#2 Pere Jou
LJ ya sabía de él antes de 2014, es muy fan de su música. Ya lo había visto en vivo, en sus conciertos, pero acabando el año lo ha conocido en persona y nos ha estado dando la brasa con el encuentro desde entonces. LJ ha puesto a Pere Jou en la lista porqué es un groopie muy peligroso, pero no le negaremos el talento musical al chico.
Recomendamos: la música de Quart Primera (el grupo de Pere Jou, que antes que se marche el frio nos traerá nuevo disco) y la música de cualquier autor que te erice la piel.
Enlaces: Web | YouTube | Spotify 

#3 Alex y su clase de Zumba

Sofia es bastante snob. Y por supuesto entre sus gustos figuran cosas que quedarían muy bien sobre papel o en pantalla. Le gusta el jazz, el vino tinto, el cine independiente y los zapatos caros. También tiene un punto sarcástico con el que ataca a todos los clichés que conoce, siendo la mayoría de las veces, ella misma un cliché de manual. Pues quiso la casualidad que después de reírse mucho de las cuarentonas que se dedican a quemar grasa con el zumba, entró un día a la clase de Alex. Y la verdad es que las coreografías no pueden ser más ridículas y la música no puede ser peor, aunque quemes calorías, eso no se puede negar. Pues resulta que le encantó. Y cada miércoles, si el trabajo se lo permite, a las 19,30 se enfunda en sus mallas y se va a bailar, llegando al ridículo punto en que alguna vez incluso tararea alguna de las bizarras canciones.

Recomendamos: Hacer algo que nunca pensaste que te gustaría. Como la clase de Alex.

#4 Edimburgo
“Una tarde en Edimburgo y entiendes el universo de Harry Potter”. Qué sí, LJ, que te encantó la ciudad y tu viaje por Escocia. El chico admira una ciudad donde los fantasmas son tan reales como los gaiteros, qué le haremos. Si alguna vez perdemos a LJ en verano lo iremos a buscar por las calles de la ciudad vieja de Edimburgo, en alguno de sus cementerios (sólo si es de día, de noche no, que salen los espíritus).
Recomendamos: callejear Edimburgo o dejarte llevar por la magia de cualquier otra ciudad (pero magia en sentido literal, nada de simbolismos de novela rosa).

#5 Julio Municio

Cuando alguien te dice que quiere presentarte a su pareja, ya empiezas a temblar. Porque esperas que te caiga bien, porque resulta que piensas que si no te gusta, vuestra relación está condenada a cambiar. Si ese alguien es una persona a quien quieres y con quien cuentas en muchos de los momentos de tu vida, ese miedo crece.  Sofia, tenía un run run en el estómago cada vez que le hablaban de Julio. En cuanto lo conoció ya sabía muchas cosas de él. La primera vez que se vieron, Sofia tuvo un flechazo. Julio es alguien que contagia alegría, se ve optimista, divertido y culto. De esa gente que ilumina la habitación en cuanto entra. Ahora sus amigos se han prometido y Sofia espera que Julio, aunque sea a través del teléfono, whatsapp o redes sociales, por cuestiones de distancia, esté presente durante mucho tiempo en su vida.
El bonus de este chico es que escribe un blog, dedicado al arte y a la cultura china. Y para mejorar vuestro día, podéis entrar a leer alguno de sus interesantes posts.

Recomendamos: WoW.
Enlaces: Blog | Twitter

#6 la Nata portuguesa y la gastronomía lusa en general

Existen dos edades para viajar: la pobre y la menos pobre. Cuando eres más jovencito (y más pobre) comes muchos bocadillos y mucha comida basura. Es un modo fácil de controlar el presupuesto. Por eso Vicenç, cuando volvió a Portugal y se dijo “esta vez voy a comer de verdad” descubrió que la gastronomía del país vecino es impresionante. Portugal es la cuna de los mejores platos de bacalao del mundo, hacen que comer pescado sea mejor que una pizza (y eso para los amantes de la pizza es mucho decir) y lo que es mejor, en cualquier calle de Lisboa puedes comprar natas. Ese dulce (que a pesar de su nombre no tiene nata, contiene crema, ¡y qué crema!)que te cambia la vida por completo ya que se convierte en una referencia en tu escalera de valores. Ahora las cosas son casi tan buenas o tan buenas como una nata portuguesa.

Recomendamos: no ser tan rata y comer comida local cuando uno viaja; más si es en Portugal. Y claro, ¡probar las natas si aún no se ha hecho!

#7 Shakespeare and Company

La mítica librería, actualmente emplazada en el distrito V de París. Especializada en libros británicos y americanos, casi todos en lengua inglesa, es un rincón especial que ningún viajero, y por supuesto ningún turista debe perderse. Tiene una historia muy interesante, seguramente parte leyenda parte realidad. Hay que googlearla y conocerla. Si tenéis la suerte de visitar París, entrad como hizo Sofia, y deambulad entre sus ediciones antiguas, oled los libros, sentaos al piano del piso de arriba y tocad algo, o bien escuchad a quien toca. Empezad un libro, saludad a los otros clientes, sentados en el pequeño escritorio y dejad una nota para futuros visitantes.
Volveréis a casa con la sensación de haber conocido un lugar especial, de esos que se te quedan pegados muy dentro del alma, y que cuando los recuerdas, te hacen sonreír.

Recomendamos  Shakespeare and Co (37, Rue de la Bucherie, Paris distrito 5º)
Enlaces: Web

#8 Joey Foster Ellis

Un artista americano, formado en China y afincado en Doha. No se trata de un acertijo, es la forma más fácil de describir a Joey Ellis. Un escultor, conservador y algunas cosas más, y sobre todo, un tipo genial al que Vicenç tuvo la suerte de conocer este año. Este escultor y speaker de TED (tenéis que ver más TED talks, todos los que podáis) tiene un estilo único en la combinación de materiales que hace que sus esculturas tengan esa belleza especial de las cosas que te sorprenden. Si bien no es fácil adquirir obra suya (tiene esa tendencia a cosas grandes y caras que son más para museos que para hogares) Merece la pena conocer su trabajo y como no, a él mismo.

Recomendamos: a Joey Ellis
Enlaces: Web | Twitter  

#9 Pau Varela
O el chico de la barba aficionado a tuits polémicos y con un gran talento literario. LJ no lo conoce en persona, pero es raro, porque el karma ha tejido unas cuantas casualidades en sus vidas, con las que ahora no os aburriremos (porqué LJ es muy peliculero). Pau este año ha publicado su primera novela, Pandora Despierta, y LJ no nos dejará publicar esto si no os invitamos a comprarla.
Recomendamos: Pandora Despierta y que os dejéis seducir también por el talento de los escritores que aún no pueden entrar en los grandes circuitos.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Feliz Navidad y esas cosas...

Voy a ponerme un poco ñoña. Y tengo todo el derecho del mundo. Algo en las luces de los escaparates, en los brindis con amigos, en los mensajes de whatsapp a cualquier hora, en la cercanía de las rebajas… sí, algo me dice que éste es un buen momento para ponerme cursi y en plan manual de autoayuda, así que voy a agradecer todo lo que me ha pasado este año.
Dice Steve Moffat, (¿qué sería mi entrada en el blog si no tuvierais que googlear ningún nombre?) que todos estamos hechos de historias. Pues de este año, me quedo con las historias de las personas. Los momentos que he compartido con cada uno de vosotros y que me han hecho un poco más feliz.
Porque chicos, si no estáis, nada de esto tiene sentido. Me encantaría brindar en directo con cada uno de vosotros, pero sea por agenda o por geografía sé que es imposible. Así que pienso dedicaros cada momento de mis prontas vacaciones en las que sea feliz.
Cada canción que me guste, cada libro que me traslade lejos, cada línea que escriba, va dedicada a todos los que cada mes le dais un click al “Trastero” y os leéis con más o menos sentido del humor todo lo que escribo.
Y como no podía ser de otro modo, voy a terminar el post con mi lista de buenos propósitos.
Como ya hablo inglés, voy al gimnasio y he adelgazado un montón, voy a ahorrarme chorradas y hacer propósitos reales.
1. Contar hasta 10 antes de mandar a la mierda a alguien. (Que poco me ha durado eso de ser cursi). Y mandar más a la mierda a quien lo merezca.
2. Ser empática…con los que son empáticos conmigo. Para los demás, lo siento, hasta aquí hemos llegado.
3. Acabar la novela. Sí, para verano ya estará. Así que puedo dedicar mis vacaciones al puerta a puerta con cada editor que encuentre.
4. Que me toque la lotería. Va Karma, te perdono muchas cosas, pero este año ya me toca.
5. Viajar más. Porque a veces es bueno poner las cosas en perspectiva.

Podría seguir escribiendo cosas. Pero cumplir estas me va a costar mucho, así que me planto aquí.

Quiero dedicar este post, me temo que será el último del año, aunque quien sabe… a todos los que trabajan en fiestas. Tiendas, mercados, ocio, bares y hostelería en general. Del último gremio conozco a bastantes, así que brindo por vosotros.

Pasad una muy Feliz Navidad y tened un año 2015 tan bueno como hayáis deseado.
Besos y un abrazo fuerte, con achuchón incluido.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Black Friday, luces navideñas y anuncios buenos...

Después de “Acción de gracias” empieza la campaña pre Navideña. Para mí, mucho más agradable que la misma Navidad. Y os preguntaréis por qué, bueno, o no, pero lo voy a decir igualmente.
La campaña pre fiestas se inaugura oficialmente en Estados Unidos, que es quien manda sobre tendencias, con el “Black Friday”.(No me abucheéis mientras me estáis leyendo desde vuestros Iphones o bebiendo Coca-Cola).
El viernes negro, es un día de rebajas especiales, donde la gente aprovecha para comprar los regalos de Navidad, al día siguiente de Acción de Gracias. Día que aquí no celebramos, pero que conocemos sobradamente gracias a “Friends” y a películas americanas.
La pre navidad me encanta por eso del deseo y las expectativas. Y yo soy muy de eso. Me encanta la preparación. A veces más que el mismo momento. Comprar regalos, salir y ver lucecitas por todos lados y tener excusas para comer chocolate y beber cava. Se ha criticado mucho la hipocresía de esta celebración, la gente que te felicita pero que durante el año no te dice nada aunque te pise por la calle. Baahhh… no importa, lo que importa es que te gritan “Felices fiestas” desde el otro lado de acera, a pleno pulmón, como si de verdad les importara que lo pasaras bien esos días, y eso, pues mira tú, es un detalle.
¿Qué haré por mi campaña pre-navideña? Pues ir a ver a Woody Allen al cine,que parece que estrena película, esta vez con Colin Firth, que siempre es una buena idea. Pasar una tarde viendo “Love Actually”, quejaos lo que queráis, a mi me encanta, es de las únicas cursis y romanticonas que soporto. Ver “Que bello es vivir”, lo bonito es ir siguiéndola cada año para ver en qué canal y a qué hora la ponen. Hacer una maratoniana preparación de spinning y abdominales para que me quepa más turrón. Enviar una felicitación, seguramente vía mail a mis amigos. Escuchar villancicos en el coche y cantarlos, mi favorito “Merry Christmas baby” de B.B King, buscadla, en serio.
Y a escuchar divertida, a todos aquellos que me encuentre que se quejan de la Navidad pero luego van de culo por San Valentín a comprar algo para sus parejas.  En serio, me caéis mal.
Y para terminar esta entrada, acabaré con un anuncio que me hizo llorar y mucho, así que después de la fama de “corazón de hielo” que me gané con el anterior post, os haré llorar un poco. Lo ví a las 6 de la mañana antes de ir al gimnasio, y cuando llegué justifiqué mi rojez de nariz y ojos a un inventado resfriado. Se trata del anuncio de los supermercados británicos Sainsbury 2014/15. Por cierto, así empezó la tradición de “Alto al fuego navideño”, así que está basado en una historia real. Os dejo el enlace. Disfrutadlo.


jueves, 13 de noviembre de 2014

Si el premio es compartir...



Bueno, inauguramos temporada navideña con el anuncio de la lotería. Aún estoy pensando si el publicista del año pasado es un listillo que sabía que todo Dios se chotearía de los cantantes, y eso cuenta como publicidad, o si detrás de la Caballé y Raphael había un intento de contactar vía Ouija con el generalísimo. Porque yo al terminar el anuncio esperaba oír al abuelo de “La gran familia” gritando “Chenchoooooo”. En serio, después de verlo, miré fijamente mi Smartphone de última generación para asegurarme que funcionaba.
Vale, no es última generación, pero se me entiende.
Pues este año, los publicistas se reunieron y pensaron, con este sí, acertamos. Vamos a tocar la fibra sensible del personal.
Me ponen a un señor con cara de “la he cagado, pero bien”. Que está así, porque no ha comprado lotería del bar donde va siempre, y resulta que ha tocado. Los motivos de no haberla comprado, (no se si se ven en una versión más larga que la que yo he visto), intuyo que son los recortes caseros a los que nos vemos todos sometidos.
Hasta aquí la parte real del anuncio. Si lo hubiera dirigido Almodóvar, saldría la mujer que sería Rossy de Palma, gritando, “Desgraciado, que no haces nada bien, inútil más que inútil…”. Pero resulta que lo ha dirigido el mismo que dirige las películas navideñas que echan a partir de noviembre en las sobremesas de A3, y claro, la mujer comprensiva, le abraza y le dice que no pasa nada. Que baje al bar a felicitar a su amigo. Un poco de mala leche allí, sí que veo.
El hombre va al bar, con una musiquita acorde con su ánimo. Si hubieran puesto la sintonía de “Benny Hill” seguro que no nos da la misma penita. Y allí todos celebrando. Se pide un café, y felicita al dueño. Al pagar el café, el dueño le dice que son 21 euros. Porque resulta que le ha guardado un décimo. Y aquí  la música sube, todos lloran, y la frase del año: “El premio es compartir”.
Ayer un amigo me dijo que lo había visto y se había puesto de mala leche. Yo le dije que tenía el día hormonal y que esperaba a verlo porque seguro que lloraría, que yo soy  muy de llorar.
Pues Lluís, yo también me he puesto de mala leche.
Siento decir que echo de menos al calvo de la lotería. Y que estoy segura de que con mis compañeros creativos, bordamos un anuncio mucho mejor que éste para el año que viene. Venga, que el nivel está bajito, yo creo que nos lo compran.
Pero vosotros, miradlo y opinad, que para gustos los colores.  
En fin, ésta ha sido una entrada monotemática, y de carácter especial, pero vuelvo pronto con otra entrada más amena.
Y recordad, que si el premio es compartir, os podéis premiar compartiendo este blog. Con lo bonico que es.

Besos, y sed buenos.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Once again, with feeling...

I love Paris in the springtime, pero en su defecto I love Paris any time, of the year, como en la canción de Cole Porter.
Pues ya he vuelto. Unos días en la capital francesa caminando sin parar, comiendo crepes callejeros y tomando Kir en las terracitas.
Un placer, vamos.
Para mantener la tradición, empecé mi viaje en el aeropuerto de Barcelona donde una trabajadora aburrida me cacheó de arriba abajo. Y yo ahí, con los brazos extendidos, mientras los pasajeros me miraban y decían, pues no se ve peligrosa y hay que ver que tipín se le ha quedado con tanto spinning y cardioboxing. Bueno no lo decían, pero lo pensaban, seguro.
Al llegar al Charles DeGaulle, me sorprendió el wifi gratis, lo bien indicadísimo que está todo y la sangre fría de los franceses. Para salir del aeropuerto nos hicieron esperar sin ningún tipo de explicación, a un extremo y otro del pasillo unos señores vestidos de militar con metralleta en mano. Yo, como buena impaciente latina, empecé a inquietarme, pero la gente miraba su móvil o leía su periódico sin armar ruido. Paciencia francesa. Después pasamos y nada de empujones, la gente te cedía su paso a la escalera mecánica y te ayudaba si no podías con la maleta.

De París me encanta casi todo. Voy a ser rápida. Museo de l’Orangerie, para disfrutar de los nenúfares de Monet. El Pompidou. Sí, por favor. Yo, que no entiendo demasiado de arte moderno, tuve una especie de experiencia mística. Iba a entrar sólo a ver una exposición de Frank Gehry de arquitectura, pero con la entrada podías entrar a ver el museo. Y claro, ya que estaba, entré. Pues me pasó que me abrió la mente. Y me dejo con ganas de más.
El museo Picasso, después de cinco años de obras, reabrió el sábado sus puertas, a lo grande y fui de las primeras, entre las casi 10.000 personas que pasaron ese día por ahí. Muy, muy recomendable.
Si la ciudad tuviera banda sonora sería, sin ninguna duda, jazz. Yo estuve en alguno de los conciertos del ciclo “Jazz sur Siene” pero cualquier día en cualquier momento tienes la oportunidad de escuchar buena música.
Shakespeare and Co. Rincón encantador. Librería de libros antiguos y modernos, en lengua inglesa. Puedes entrar y leer gratis o puedes comprar. Cuando yo fui, un señor llegó y se puso a tocar el piano, puedes sentarte y escribir algo para los desconocidos. Un verdadero masaje para los sentidos. 
Y vamos a Versalles. Tú, entras con la ilusión de que te vas a trasladar por un ratito a los tiempos de Maria Antonieta. Pero me trasladó, a una cola en PortAventura. No puedes visitar casi nada. Y la sala de los espejos, es enorme, pero llena de gente haciendo selfies. Yo aconsejo ir a la Planta 1 del Louvre donde puedes encontrar los muebles y algunos de los cuadros originales que deberían estar en Versalles. De las fuentes, no sé qué decir, creo que me decepcioné por las expectativas que tenía. Los jardines son grandes, eso sí.
Como no era mi primera visita a la ciudad, me pude permitir un poco de callejeo sinsentido, ese que te lleva de un lado a otro, donde en cada esquina hay una obra de arte, o un vendedor de pulseras ilegal, para que nos vamos a engañar, pero como todo es del color del que lo mires, yo decidí ponerme las gafas de cristal rosa.
Por cierto, a la vuelta me tocó el registro aleatorio, me prometieron que era aleatorio, pero creo que hay una foto mía rondando por los aeropuertos, y debajo pone “Peligrosa” o “Fácil”, aún no lo he descubierto.
Cierro esta entrada de blog, y cierro un año más. Mañana, es mi cumple. Cumplo en experiencias y buenos momentos, olvidemos la edad, que sólo es un número impertinente.
Por cierto, flores, bombones y felicitaciones varias serán bien recibidas, como siempre. Además, fingiré que no os he avisado antes, como cada año.
Besos para todos. Y sed un poco más felices, que el tiempo vuela.



miércoles, 1 de octubre de 2014

Machos Alfa, París y Teorías cuánticas...

Cosillas que he ido leyendo estos últimos días: Según una encuesta realizada en Inglaterra creo, un 74% de las mujeres prefiere a los hombres con barriga antes que a los caballeros con abdominales marcadas. Machos alfa del mundo, id quemando vuestros carnets de gimnasio y tomaos unas cañas con tapa. Según la encuesta, las mujeres piensan que un hombre preocupado por su físico es de trato difícil, aburrido y además las hace sentirse inseguras con su propio físico.
Hagamos una pausa para pensar. A ver, que me parece estupendo todo eso de la belleza interior, pero no nos pasemos. Que el cuerpo perfecto de tu pareja te haga sentir insegura… pues tienes un problema. Y eso de los guapos aburridos, que queréis que os diga, me vienen a la cabeza unos cuantos machos beta  bastante leñazos. Pero como sobre gustos no hay disputas, que cada uno haga lo que quiera. Yo programaré un viaje a Londres para ligar con los machos alfa deprimidos porque no triunfan.
Bueno, más cosas. Hartita estoy ya de las fotos en instagram y twitter saludando al otoño, dejemos de ser tan teletubbies por favor. Aunque este año, en Octubre un poquito antes de mi cumple, me largo a París unos días. Y ahora estoy en pleno proceso pre-viaje, eso de hacer lista de que quiero ver, que zapatos ponerme e intentar ignorar que subiré a un avión. Aunque me encantan los aeropuertos, no me gustan los aviones. Intento engañar a mi mente cobarde convenciéndola que subo a una caja mágica que me llevará donde quiera. Y así me quedo más tranquila.
Como estos días ha llovido, he tenido que refugiarme en el cine. Dos pelis recomendadas, “La gran seducción”, que os recordará un poco a “Dr. en Alaska”, y contra todo pronóstico una de romántica, “Reencontrar el amor”. Esta última, me tuvo con una sonrisa idiota durante todo el rato. Y no es nada cursi. Lo prometo. Mezcla el azar, la física cuántica y esa estraña sensación de cuando conoces a alguien con quien conectas inmediatamente. Apta para cuarentones. Comentamos con mi hermana, que últimamente la física cuántica y los universos paralelos se han puesto de moda entre la gente de nuestra edad. Puede que sea porque es una época en que miramos atrás y nos preguntamos qué hubiera sido de nuestra vida si hubiéramos elegido caminos distintos.

Ahí os dejo la reflexión. Pasad un buen Octubre y sed felices.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Luc Besson, "Spa mental" y ahora sonríe que te están hablando...

Vamos directos al desastre. Nos falta tiempo. A veces me siento como el conejo del reloj, en el cuento de Alicia. Me di cuenta ayer, cuando estaba jugando al Candy Crush Saga, nivel 191, viendo el nuevo episodio del Doctor Who y teniendo tres conversaciones distintas por Whatsapp. Al ser rubia, no hice bien ninguna de esas cosas. No he pasado al nivel 192, mandé mensajes equivocados (aunque quien me conoce sabe que eso me pasa a menudo), y tuve que volver a ver el episodio de Dr. Who, porque no me enteré de nada.
Así que, puse el mundo en pausa, y me puse a pensar. ¿Realmente estaba disfrutando o quemando el tiempo? ¿Tengo un déficit de atención tan grande que mi mente no puede concentrarse en una sola cosa? y lo más importante ¿por qué no escuchas a la persona que te está hablando y piensas en todo esto después, cuando estés sola?
Disimulé como pude y volví a la conversación, por suerte, mi interlocutor era una persona tan egocéntrica que no se dio cuenta de mi ejercicio de “spa mental”.
A veces va bien quedar con este tipo de gente que siempre te cuenta lo mismo porque puedes desconectar y pensar en tus cosas. Pero no lo hagáis, que eso es muy de villano de cómic, y además, si no lo hacéis bien, os pueden pillar.
A lo que íbamos. Parece que la necesidad de disfrutar del momento, nos impulsa a no disfrutar de nada realmente. Mi teoría es que eso pasa en verano. Queremos aprovecharlo tanto que tenemos que hacerlo todo muy rápido, para después poder contar que lo hemos hecho.
Por suerte viene a nuestro rescate el otoño, con el cambio de color de las hojas, los jerséis escotados nuevos que pienso comprarme, y mi cumpleaños, (sí, aquí empieza mi campaña de: hay que felicitarme, porque cumplo taitantos el mes que viene, pero sólo aparento de 32).
Vamos a por recomendaciones para el otoño. 
Hay que ir al cine y ver “Lucy”, Scarlett Johanson con un acertadísimo peinado que se parece mucho al mío, se vuelve superlista y nos enseña que no nos fiemos de la gente que lleva sombreros vaqueros fuera de Tejas, ni de la mafia tailandesa, ah, y también que Morgan Freeman es muy grande, como siempre. No voy a contar nada, porque me encantó y porque Luc Besson, se merece que paguemos una entrada.
Hay que  hacer una excursión para ver los colores del otoño. Por cercanía, cariño y porque lo conozco yo recomiendo el Pirineo de Lleida, pero si no tenéis mi suerte, vedlos donde podáis. Los colores de otoño, tienen el poder de cargarte las pilas y llenarte los ojos de tanta belleza que son un bálsamo para los días en los que la realidad, se porta como una fulana.
Hay que volver al gimnasio y sudar todas las cañas del verano. Y además hacerlo con la frente muy alta, en plan, no estoy naaaada cansada. 
Hay que empezar una libreta de deseos realizables. Porque otoño es una buena estación para estrenar libretas, y porque si tenemos una lista de deseos y propósitos seguro que no se nos olvidan.
Y para frenar esa sensación del tiempo que pasa y se escapa, vamos a detenernos y preguntarnos, ¿realmente tengo ganas de hacer esto? Si es que no, no lo hagáis, la vida es muy corta para perder el tiempo en cosas que no os gustan.

De verdad, si logro recordar todo lo que he pensado este rato, lo escribo en el blog. Ahora mismo, sonrío y vuelvo a la conversación que no me importa nada, para aparentar que sí. Y mañana mismo me aplico mis consejos. 
Feliz final de verano

EL CREADOR DE DISTOPÍAS

  Tengo un amigo que ama las distopías. Escribe sobre ellas y parece que todo lo analiza con precisión quirúrgica, cuando lo imagino delante...