domingo, 14 de septiembre de 2014

Luc Besson, "Spa mental" y ahora sonríe que te están hablando...

Vamos directos al desastre. Nos falta tiempo. A veces me siento como el conejo del reloj, en el cuento de Alicia. Me di cuenta ayer, cuando estaba jugando al Candy Crush Saga, nivel 191, viendo el nuevo episodio del Doctor Who y teniendo tres conversaciones distintas por Whatsapp. Al ser rubia, no hice bien ninguna de esas cosas. No he pasado al nivel 192, mandé mensajes equivocados (aunque quien me conoce sabe que eso me pasa a menudo), y tuve que volver a ver el episodio de Dr. Who, porque no me enteré de nada.
Así que, puse el mundo en pausa, y me puse a pensar. ¿Realmente estaba disfrutando o quemando el tiempo? ¿Tengo un déficit de atención tan grande que mi mente no puede concentrarse en una sola cosa? y lo más importante ¿por qué no escuchas a la persona que te está hablando y piensas en todo esto después, cuando estés sola?
Disimulé como pude y volví a la conversación, por suerte, mi interlocutor era una persona tan egocéntrica que no se dio cuenta de mi ejercicio de “spa mental”.
A veces va bien quedar con este tipo de gente que siempre te cuenta lo mismo porque puedes desconectar y pensar en tus cosas. Pero no lo hagáis, que eso es muy de villano de cómic, y además, si no lo hacéis bien, os pueden pillar.
A lo que íbamos. Parece que la necesidad de disfrutar del momento, nos impulsa a no disfrutar de nada realmente. Mi teoría es que eso pasa en verano. Queremos aprovecharlo tanto que tenemos que hacerlo todo muy rápido, para después poder contar que lo hemos hecho.
Por suerte viene a nuestro rescate el otoño, con el cambio de color de las hojas, los jerséis escotados nuevos que pienso comprarme, y mi cumpleaños, (sí, aquí empieza mi campaña de: hay que felicitarme, porque cumplo taitantos el mes que viene, pero sólo aparento de 32).
Vamos a por recomendaciones para el otoño. 
Hay que ir al cine y ver “Lucy”, Scarlett Johanson con un acertadísimo peinado que se parece mucho al mío, se vuelve superlista y nos enseña que no nos fiemos de la gente que lleva sombreros vaqueros fuera de Tejas, ni de la mafia tailandesa, ah, y también que Morgan Freeman es muy grande, como siempre. No voy a contar nada, porque me encantó y porque Luc Besson, se merece que paguemos una entrada.
Hay que  hacer una excursión para ver los colores del otoño. Por cercanía, cariño y porque lo conozco yo recomiendo el Pirineo de Lleida, pero si no tenéis mi suerte, vedlos donde podáis. Los colores de otoño, tienen el poder de cargarte las pilas y llenarte los ojos de tanta belleza que son un bálsamo para los días en los que la realidad, se porta como una fulana.
Hay que volver al gimnasio y sudar todas las cañas del verano. Y además hacerlo con la frente muy alta, en plan, no estoy naaaada cansada. 
Hay que empezar una libreta de deseos realizables. Porque otoño es una buena estación para estrenar libretas, y porque si tenemos una lista de deseos y propósitos seguro que no se nos olvidan.
Y para frenar esa sensación del tiempo que pasa y se escapa, vamos a detenernos y preguntarnos, ¿realmente tengo ganas de hacer esto? Si es que no, no lo hagáis, la vida es muy corta para perder el tiempo en cosas que no os gustan.

De verdad, si logro recordar todo lo que he pensado este rato, lo escribo en el blog. Ahora mismo, sonrío y vuelvo a la conversación que no me importa nada, para aparentar que sí. Y mañana mismo me aplico mis consejos. 
Feliz final de verano

lunes, 11 de agosto de 2014

Que la vida es sólo cine y los sueños cine son...

Hoy nos vamos al cine. Nos refugiamos de los calores de agosto con una  entrada al escapismo total del aire acondicionado y la sala a oscuras. 
Empezamos con una precuela. Seguro que todos recordáis eso de "Yo os maldigoooo" a los pies de la estatua de la libertad medio enterrada en una playa. En efecto Charlton Heston,  el mito erótico de mi abuela,  arrodillado en la arena maldecía a una humanidad que había acabado con el mundo tal y como lo conocemos.  Mira, como en la canción de R.E.M.
Pues después de "El origen del planeta de los Simios" que nos llegó  hace unos años, este verano volví a ver a César, el simio más entrañable de la saga, en la muy recomendable "El amanecer del planeta de los simios".
Hay que verla. Ya tardáis. No voy a hacer spoilers que dan rabia, solo decir que hay escenas que te ponen la piel de gallina, y que a mí me hacen sobrevivir en el bosque y duro menos que la batería de un smartphone.

Y dejamos el cine de multisala, para entrar en un cine pequeño, de esos donde no te da vergüenza ir sola, porque es muy de hipster y muy cool. Donde echan pelis de autor, de esas donde un niño vuela una cometa y simboliza la fragilidad de la vida y el destino. Pero esta vez pasamos de dramas y entramos a una "Barbacoa con amigos". Comedia francesa. Que hay que reconocer que cuando los franceses quieren hacernos reír lo hacen muy bien. La crisis de los 50 de Lambert Wilson, que sigue siendo un seductor y se come la pantalla. Allí analicé las relaciones con mis amigos y me identifiqué con más de una situación. Esta comedia la dirige Eric Lavaine. Pongo el nombre para que parezca que soy muy culta y se mucho de cine, pero entre nosotros, no lo conozco de nada.

Este verano también he descubierto que Josh Radnor, (el cansino Ted de "Cómo conocí a vuestra madre"), se dedica a escribir, actuar y dirigir. Y con bastante maña, hay que reconocerlo. Primero vi la encantadora "Happythankyoumoreplease" dicho así todo junto  y después "Liberal Arts", que alguien multe al traductor del título a quien no sé porqué, se le ocurrió la original y rebuscada frase: "Amor y letras".

Y ahora, nos sentamos en el sofá del rincón retro. Sip, en la recién estrenada sección cine de antes, de ese que nos cuenta cosas. Voy a recomendaros la fantástica, rica, llena de detalles, de dobles sentidos y divertidísima "Bienvenido Mr. Marshall". Aviso, es en blanco y negro. Y la dirige Berlanga. Va, que no os de pereza. Os prometo que os vais a reír. Hace nada, escuché por la radio el programa "Videodrome" de Radio 3, dedicado a esta pequeña joya del cine.  Os podéis descargar el podcast en la web que es gratis, o bien escuharlo directamente. Os pongo el enlace más abajo.


Nada más por hoy. Espero que acabéis de pasar un verano de película. Donde seáis los protagonistas absolutos, y si puede ser, que sea una comedia, eso sí de las que tienen final feliz. Besos.

http://www.rtve.es/alacarta/audios/videodrome/videodrome-bienvenido-mr-04-11-12/1567216/

lunes, 28 de julio de 2014

Martes, ni te cases ni...

Cuando era pequeña, la gente se casaba. Y yo, siempre repetía la misma pregunta: ¿Y donde vais de viaje?
A medida que iba creciendo, mis preguntas eran más específicas: ¿Qué vais a visitar? ¿El Met? ¿Las pirámides? ¿El Louvre? ¿La muralla China?
Crecí en los setenta, cuando la gente no viajaba demasiado, sólo la hija del médico en sus redacciones de “Qué hice en vacaciones” explicaba sus cruceros por el Luxor, y yo llegaba a casa y le preguntaba a mi abuela (pobre mujer) qué era el Luxor. Y por qué no íbamos allí alguna vez.
Mis primeros viajes por el mundo fueron a través de los ciclos de películas de la 2. Después leyendo libros y al final por las series de la tele.
Para mí, el sentido de una boda era la luna de miel.
Notaréis mi falta de atención a estas fiestas. Nunca he entendido demasiado eso que querer hacer una celebración, vestirte con un traje diseñado sólo para hacer fotos, comer al lado de personas con las que no tienes demasiada relación y al salir decir, “Todo estupendo, feliz viaje, que vestido tan bonito el de la novia”.

Pero resulta que mañana voy a una boda que me hace mucha, mucha ilusión. Primero, es en Martes, así desafiando los tópicos. La novia, mi mejor amiga, irá en tejanos, y aún no estoy segura de dónde será la luna de miel. Seremos cuatro, los novios y los testimonios. Y por la mañana, trabajaré.
Ese toque de normalidad, me encanta. Me demuestra una vez más, que lejos de los grandes gestos, en la vida, la felicidad se encuentra en los pequeños momentos. Y sobre todo, con la gente a la que quieres. 
Esta entrada, un poco distinta, está dedicada a ellos. Les deseo, un largo camino de risas, que fabriquen los mejores recuerdos, que se peleen y hagan las paces, que se echen de menos cuando estén lejos, que tengan suerte en todo lo que se propongan, y sobre todo que nunca se aburran.
Hago extensivo mi deseo a todos los que estáis leyendo esto.
En la próxima entrada, os hablo de cine. Lo prometo.


jueves, 12 de junio de 2014

Esos días perfectos.

Hay días en que todo sale bien. Es una forma que tiene el universo para decirte: eiii, que no soy tan hijoputilla como piensas.
El viernes pasado fue uno de esos días. Desde que me puse encima de la báscula del cuarto de baño y vi la cifra que hacía seis meses esperaba ver, hasta la madrugada en que volví al apartamento haciendo eses, todo fue perfecto.
Fui de fin de semana a la playa y nada más llegar, encuentro aparcamiento a la puerta del hotel, nos hacen un “upgrade” y pasamos a tener un apartamento con la piscina en el jardín. He decidido que quiero una casa con piscina. Eso de levantarse y pasar del pijama al bikini es una gozada. Voy a un concierto dispuesta a pagar entrada y me dicen que ese día es gratis. Yo sospecho que la música será mala, por eso de que hay que pagar el karma del día. Pero empieza a sonar y resulta que es buena, Dixie de Nueva Orleans. La única cerveza del bar es mi preferida. Y paso una de las mejores noches que recuerdo.
A veces todo sucede así de fácil. Deja de llover. Te entran mensajes en el móvil de alguien que hace tiempo no sabías nada. Terminas un libro perfecto y empiezas otro que pinta mejor. No paras de sonreír. Y sólo falta una banda sonora y títulos de crédito para redondear la sensación de que todo está en armonía.
¿Qué pasa el día después? Pues que todo sigue igual de bien. Porque has subido a ese tren de ventanas amplias que te permite disfrutar del paisaje. Que te tomas las cosas de buen humor. Aunque te baje la regla un día de playa. Aunque seguramente los helados y la cerveza hacen que la cifra del viernes pasado sea sólo un buen recuerdo. Pero entonces te das cuenta de que la suerte, muchas veces es cuestión de actitud. No es lo que te pasa, sino como te tomas lo que te ocurre.
Empieza el verano en 3,2,1… y os quiero mandar mis mejores deseos para que lo paséis como nunca. Disfrutad de donde estéis: playa, ciudad o montaña. Buscad gente nueva o quedad con amigos de siempre. Id a conciertos y cantad a voz de grito, aunque el vocalista se empeñe en equivocarse.
Haced algo que os de miedo. Dadme noticias vuestras. Sentaos en un café e inventad historias de los que pasan por delante. Y disfrutad de los días que vienen.

Yo supongo que seguiré escribiendo durante los meses de calor. Pero por si no nos vemos, sed felices y buen verano.

viernes, 30 de mayo de 2014

Misterio resuelto...

Hace unos días salió la noticia. Sí señor, que Hollywood tire a la basura todos los guiones que tiene en el cajón sobre el misterioso triángulo de las Bermudas.
Unos investigadores de Bolonia, se han dedicado a esclarecer uno de los misterios más arraigados en la imaginación colectiva desde hace décadas.
Se ve que la culpa es de una anomalía en el “Cinturón de Van Allen”, un anillo solar situado encima de la tierra.
Vamos que las luces extrañas, y los aparatos tecnológicos que funcionan mal, no son cosas de los magos.
Pues me niego a creerlo. Hace unos años unos australianos descifraron el misterio del triángulo y dijeron que era culpa de la densidad del agua y de bancos de hidratos de metano. Por supuesto, no tengo ni idea de lo que estoy escribiendo, quiero decir que si unos científicos me dijeran que bajo el triángulo, están Charlie y la fábrica de chocolate, entendería lo mismo.

Seriedad por favor. Los señores científicos que se dediquen a investigar cosas acordes con nuestro tiempo. Se está acercando 2015 y no veo por ningún lado los patinetes voladores de “Regreso al futuro II”. O la tele-transportación, por ejemplo. Con el miedo que me dan a mí los aviones, aunque no pasen encima del triángulo y sólo sobrevuelen los Pirineos.

De todas las teorías sobre el triángulo me quedo con la del “agujero de gusano”.
Eso de un agujero que te transporta por el espacio-tiempo, es tan de “Tardis” y Dr. Who, que no puedo más que adorar esta opción.
Además ¿qué me dicen de los barcos encontrados sin pasajeros, pero con la mesa puesta? ¿Y de los mensajes de radio de otros tiempos? ¿Y los aviones que se desvanecen en la nada?
Puro misterio poético.

Al hacerte mayor, caen muchos mitos. Dejas de creer en muchas cosas, por ejemplo que las rayas verticales adelgazan o que está bien ir a ver cine de autor, porque te llena intelectualmente.
Y después ves que lo que adelgaza es no comer fritos e ir al gimnasio. Y que el cine de autor, (muchas veces), es un coñazo.

Pero te quedan ahí, esos misterios eternos de la vida. ¿Por qué Jordi Hurtado no envejece? ¿Qué era realmente el tapón de “Perdidos”? ¿Por qué sigue ganando el PP las elecciones? Y, ¿si le publican un libro a la Esteban, por qué no a mi?
Así, con esas pequeñas incógnitas quotidianas,el día a día, tiene más encanto. Lo desconocido, las puertas cerradas y las historias de medianoche nos atraen.
Por eso, desde aquí pido a la comunidad científica que vaya un poco más a por la teoría de las cuerdas, los universos paralelos o los robots mayordomo y dejen de chafarnos las películas de sobremesa de domingo.

Pasad buen fin de semana, y a abrigarse, que la primavera viene revueltilla.



miércoles, 7 de mayo de 2014

Cuestión de género

Estoy leyendo mucho últimamente. Tres libros a la vez. Suelo hacerlo así, porque mi teoría es que no siempre estás de humor para leer lo mismo. Claro que tardo el triple en terminarlos. El primero es "1Q84", de Haruki Murakami. Me encanta. En cuanto leo dos líneas me transporta a otro mundo. Vale que al ser japonés, oí decir a alguien que tiene cierta obsesión por la muerte y el sexo; pero su manera de contar las cosas  me abduce totalmente. Y al fin y al cabo la muerte y el sexo son temas perfectamente interesantes.
Hace poco leí, un artículo de un escritor mejicano, donde decía que Murakami era un escritor para mujeres.  Aunque tenía un tono divertido, y me reí bastante, creo que raya la cutrez definir a Murakami, que es un hábil inventor de universos, como un escritor para mujeres.
Cuando me hablan de literatura para mujeres pienso en “Chick-lit”, que creo que empezó con “Mujercitas” y no con “Bridget Jones” como se suele pensar.
Puede que la literatura tenga género. Pero entonces ¿Cuáles son los libros de chicos? 
Una vez un amigo me mandó una foto y tenía encima de la mesa un libro romántico. Y yo me reí de él. Mucho. Y fui un poco cruel. Pero es que era muy malo. ¿Qué cómo lo sé? Pues porque yo acababa de leerlo. Sí señor, tengo un doble rasero. Resulta que al ser una chica tengo todo el derecho del mundo a leer tonterías, pero en cuanto un hombre cuarentón, heterosexual y músico lee eso, yo me río de él.  
Entonces empecé a pensar en las cosas que me gustan, y según mi doble rasero resulta que soy un hombre de cuarenta y pocos, amante de los coches, las Harley Davidson, la tecnología, la Fórmula 1, las películas de acción y el whisky de malta.
Toma ya. Menos mal que mis mitos eróticos son Jason Statham y Ben Stiller, si no, tendría que salir del armario y aprender a ser lesbiana.
Así, que como no me veo con cuerpo de aprender a jugar al billar, ir en moto, y dejarme barba, acabo de decidir que no me importa para nada el género de la literatura. Ni el de la música, la pintura o el cine. Voy a seguir mirando “Sons of Anarchy” mientras me pinto las uñas de los pies. Y no pienso reírme de nadie por leer novela romántica. 
Como dijo Cole Porter, “Live and let live”.

Feliz semana. 

jueves, 24 de abril de 2014

Selfie.

En el instituto,  me mandaron una redacción titulada “Autorretrato”. Como a mí me daba una vergüenza enorme hablar de mí, le di una vuelta al título y expliqué la historia de un autorretrato olvidado en un museo. Saqué muy buena nota.
Pocas veces hablo de mí misma, la verdad es que la gente me pregunta poco. Creo que por eso escribo.
Soy adicta a muchas cosas. Cuando algo me gusta, me encanta. Cuando algo me disgusta, soy la detractora más cruel. Resulta que nací en Octubre, por lo cual soy Escorpio. Cosa que quiere decir que no pienso creer en el horóscopo, pero lo leo. Cosa que quiere decir que si tú, lo lees delante de mí, me haré una rápida idea mental al ver como reaccionas cuando termines de leerlo.
Sí. Tengo tendencia a hacer estereotipos culturales. Todos erróneos por supuesto. Ya que, como dice mi amado Murakami, “nunca te fíes de las apariencias”.
Pero no puedo evitarlo. Siempre que veo a alguien a quien le gusta el cine, me cae bien. Si alguien me habla mucho de política, me cae mal. Si alguien no tiene ni idea de política me cae peor.
Con el tiempo tejemos nuestra personalidad a base de pequeños hábitos que se  convierten en el cemento base de nuestra manera de ser.
Por ejemplo, a mi me gusta el vino tinto. Me gustan los hombres inteligentes. Me gustan los gatos y los perros. Me gusta el cine que me entretiene. Cada vez soporto menos hablar de relaciones, sentimientos o problemas de pareja. No me gusta la gente que no es feliz, o que no sabe cómo serlo. Y si algo aprecio, más que los grandes gestos, son los pequeños. Suelo ser bastante optimista. Y tengo ese sexto sentido que me hace ver cosas que los otros no ven. Antes de que me imaginéis hablando con muertos, quiero aclarar que soy una observadora nata de detalles. Y muchas veces mi clarividencia, no es más que observación atenta. Sí, de pequeña me leí las obras completas de Sherlock Holmes. Y eso, marca.
Volviendo a las apariencias. Vuelvo a ser rubia, por fin. Me gustan los coches. Mucho. Me encantan las conversaciones largas. Y los amores cortos. No soporto las despedidas. Y el paraíso para mí, sería un club de jazz, lleno de humo en blanco y negro. Canto en el coche. Cada vez corro más. Quizá, porque ya no tengo tanto miedo, o a lo mejor es que ya no tengo tanto tiempo, quien sabe lo que nos pasa al hacernos mayores. Y cada vez me gusta menos planificar las cosas.
Algunos me llaman Sofía, Sofi o Sof. A veces firmo con un “S” mis mails. Y sé que a mi "Yo de instituto" le gustaría ver en quien se ha convertido.
Encantada de conoceros.
Bien, señor Alamón de clase de literatura de 2º de BUP, esta es mi redacción.

  

EL CREADOR DE DISTOPÍAS

  Tengo un amigo que ama las distopías. Escribe sobre ellas y parece que todo lo analiza con precisión quirúrgica, cuando lo imagino delante...